19 de Enero del 2026
Majo Pedraja
Mi Vieja Mula
Una murga de La Unión... que personifica a migrantes de la Unión Soviética
Alicia Álvarez y Rocío Goñi de Mi Vieja Mula
Alicia Álvarez y Rocío Goñi de Mi Vieja Mula
Imágen: captura de pantalla

Febrero es el mes del carnaval, de las comparsas, de las murgas, de Barrio Sur y Palermo, de 18 de Julio y del Teatro de Verano. Por eso es que, con la alegría y el honor de entrevistar a dos de las integrantes de Mi Vieja Mula, también invitamos a que se acerquen a los tablados. Dirección: Romina Repetto - Textos Sebastián Mederos.

Mi vieja mula llega al carnaval 2026 como una murga-personaje, cooperativa, paritaria y filosa, lista para el gran remate. Es una de las dos murgas de este carnaval que son dirigidas por una mujer. En este caso Romina Repetto es también quien hizo los arreglos musicales. 

Alicia Álvarez y Rocío Goñi son dos de las integrantes de Mi vieja Mula, un Vieja de la Unión, una Mula soviética, que nos acercan una mirada distinta, paritaria e inclusiva del carnaval; y como bien destacan sus integrantes “desapegada de quienes somos nosotras realmente, nos damos el permiso de decir y de mirar la realidad desde otro lugar, con una identidad muy propia”.

Una murga paritaria, con todo lo que eso conlleva; un rol distinto al de las mujeres de antaño que se encontraban abajo o detrás del escenario, a las que no se les permitía ni generar propuestas, ni tampoco tomar decisiones. Los tiempos cambian, y lo hacen con la lucha de las mujeres por encontrar un espacio que les permita materializar sus sueños, también pensando en las que vendrán.

Romina Repetto es la directora y arregladora musical de Mi vieja mula, atenta a todos los detalles, muy perfeccionista,  principalmente este año que se le agrega un plus y es justamente el cantar con acento ruso, que es otro nivel de dificultad, y lo hacen muy bien.

 

Lo maravilloso de la risa compartida y ese juego entre adultos que a veces se convierte en cosa seria

La risa y la crítica, la sátira burlona es parte inherente del carnaval. “La murga nos reúne a un montón de adultos para jugar en serio, la pavadita en algunos momentos se vuelve cosa seria, y cuando nos encontramos con otros conjuntos para nosotras también es enriquecedor”, afirman.

En este clima de tanta violencia que no sabemos para donde ir “el encontrarnos para reírnos un rato ya es un hecho revolucionario, para no tomarnos tan en serio a nosotros mismos”.

Como de la nada surge otro potente concepto: “el carnaval es el momento en que la cultura y el arte son el factor transformador de salud mental”.

Y como en una cierta evocación al tema “Colombina”, afirman que “el carnaval es una potencia masiva. Pasa que en verano todos te abrazan, ríen contigo, les manchamos las caras a los niños y niñas con nuestras pinturas cuando los besamos. El murguista tiene eso de especial,  en invierno no te conoce nadie, en verano sos una estrella de rock, pero en invierno no te conoce nadie”, comentan entre risas de complicidad.

 

La letra filosa, deliberada

El espectáculo Mi Vieja Mula 2026 arranca como una provocación poética y política: “Soy bolchevique feliz… contra el capital, mi murga, un sovietal”. Desde ese manifiesto inicial, la murga se presenta como una ficción deliberada: una murga de la Unión Soviética que llega al carnaval uruguayo para mirar la realidad local con otros ojos. No son ellos: son los personajes.

Soy bolchevique feliz / fue larga la espera

para que juntos luchemos / contra el Capital.

Mi murka / un Soviet ideal para adoctrinar

y así pronto sumar al pueblo organizado.

Manifiesto / que hay que prropagar

en todo carrnaval / conjuntos y tablados. 

Y es esta...

¿Cuál?

Estaaaa, una murrrga de la Unión... Soviética

 

El mayor galardón es la risa y la complicidad con el público

La murga ha sido galardonada por ser una murga de la paridad, pero el mayor reconocimiento es la respuesta de la gente:  “el mayor reconocimiento es el de las mujeres, es el de los niños que se le acercan a la directora y le dicen yo quiero ser como vos. Hay espacios conquistados y se puede soñar con estar ahí arriba, y además ser mujer”, nos cuenta Rocío Goñi una de las integrantes de la murga.

Esa anécdota Alicia la sitúa en el festival del carnaval de promesas donde “la reacción de los y las niñas fue fascinante” evoca. Y agrega que “poder participar de un espectáculo que tiene que ver con el carnaval de las promesas, que es lo que luego va nutriendo a la movida de murga joven y después al carnaval, y poder mostrar esto, ser modelo y ejemplo, está buenísimo.

El proceso que caracteriza a Mi vieja mula hace que en esta oportunidad comiencen antes los ensayos. “Comenzamos en mayo porque es una murga cooperativa, por lo que hay mucho trabajo para poder estar ahí arriba, atentos a los roles y aportes de cada una de nosotras. La profesionalidad tiene que estar en todo lo que hacemos, destacan ambas.

Por otro lado relatan la dificultad de poder gestionar y hacer posible que la murga salga todos los años: “al ser cooperativa hay muchas tareas de gestión que son invisibles cuando uno ve los espectáculos pero hay mucho trabajo para que la murga esté ahí arriba, que eso también está distribuido entre los componentes. Eso genera también un reordenamiento que se hace año a año respecto a en qué comisión va a estar cada integrante, y de dónde se va a dar su aporte. Hay muchos talentos por eso tratamos que el trabajo sea horizontal y que cada uno pueda hacer su aporte”, explica Rocío.

De la multiplicidad de tareas que hay en la murga Alicia sintetiza cómo se organizan. “Absolutamente todos sabemos todo; no todos hacemos todo”, explica, poniendo en claro lo costoso que es, especialmente para una cooperativa, sacar una murga, y lo refiere a lo económico, pero también a lo energético.

 

El público espera que en el mensaje de la murga haya una crítica social, si no la hay, es un coro, no una murga

Consultadas de que opinan respecto al concepto respecto a que las murgas están “sesgadas” hacia la izquierda, Rocío reflexiona lo siguiente: “como expresión artística, el público espera que haya cierta crítica social”. Según ella las personas del carnaval, provienen de un sector de la sociedad y “por eso nos permitimos ciertas licencias, como por ejemplo reírnos de los que están arriba”. Y agrega: “yo creo que no es un sesgo, es una necesidad de la murga para existir, porque si no sería un coro”. Y va más allá al afirmar que “como espectadora me gusta cuando hay una crítica, pero una crítica desde la creatividad”.

Al respecto compartió una anécdota en que un año el carnaval, por razones climáticas, se extendió hasta marzo. El 8 de marzo, murga La Mojigata, decidió salir igual pero sin las mujeres que iban a la marcha. Y lo hicieron igual, pero diciendo que no iban a sustituir a las mujeres integrantes de la murga, sino que hicieron que se notaran sus ausencias. “Eso es un mensaje sumamente político, sumamente de izquierda y necesario también” afirma Rocío contundente.

 Alicia complementa afirmando, a su vez, que lo político está en todas las actividades humanas, no lo político partidario, sino la política como tal en cada decisión que uno adopta. Por eso Rocío enfatiza que el público de carnaval espera eso, la sátira, la risa, la burla, “eso es parte del ADN de la murga,  la crítica política y  los que dicen que estamos sesgados, quizá sea fuerte lo que voy a decir, pero lo hacen desde una ignorancia de la historia.

Alicia interviene nuevamente para desarrollar su concepto: “lo político y lo político partidario va en que si vos elegís comprar a un micro emprendimiento o a una cadena, si vos vas a la playa De Los Ingleses o a la de El Pinar. La obra que hacemos es política, los mensajes, lo estético, lo que decimos, y la murga no escapa a eso, sino que es especialmente política, porque si le sacas lo político no es murga, será otra cosa, pero no murga”.

Respecto al conocimiento y al concepto que tienen en otros países sobre las murgas uruguayas, nos comentan que por ejemplo una persona chilena les dijo: “Ustedes en Uruguay no se dan cuenta, pero que los espectáculos terminen con ustedes yendo hacia la gente no se da en ningún lugar, ustedes se bajan y la gente les hace lugar”. Entonces explican: “para nosotras terminar un espectáculo bajando y yendo hacia la gente,  también es un acto político”. 

Ensayo Mi Vieja Mula
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