13 de Enero del 2026
Alvaro Pan Cruz
Venezuela y Cuba asediadas
Carambola a varias bandas
Billar
Juego de billar conocido como carambola
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El Juego de la carambola supone que la bola del jugador debe, de un solo envión, golpear a las otras dos pero tocando como mínimo tres bandas antes de golpear a la segunda. El paralelismo con la vida misma a veces, se vuelve inevitable. Por ejemplo en el caso de Estados Unidos con Venezuela y con Cuba.

El ataque que llevó adelante Estados Unidos en Venezuela no fue, evidentemente, un acto aislado, sino calibrado perfectamente y en el que quedan en jaque también Cuba y Colombia.

Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, comenzó a capturar los barcos con petróleo que partían de Venezuela estaba golpeando a esa nación, pero también a Cuba que se abastecía del crudo venezolano.

El próximo 3 de febrero se cumplirán 64 años desde que el presidente John F. Kennedy firmara la Orden Ejecutiva 3447, que estableció el bloqueo "total" a todo el comercio con Cuba. Hoy con esta medida, a varias bandas, Trump se permitió declarar que no sería necesaria una intervención militar en la isla porque, de alguna forma, considera que caerá producto de esa intensificación del bloqueo. Sin embargo, el domingo 11 escribió en sus redes sociales que:

“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero!”. Se refería, obviamente, al petróleo de Venezuela.

El gobierno de Díaz Canel enfrenta apagones permanentes, producto de instalaciones vetustas que no reciben mantenimiento por falta de recursos y eso agrava la situación de tensión interna en la población que sobrevive a permanentes desabastecimientos de los productos de la canasta básica. En tal situación Trump le advirtió al gobierno de Cuba que le conviene negociar. La pregunta es cuál sería la moneda de cambio para una eventual negociación. No parece haber otra que la sumisión a los intereses del mandatario norteamericano. Tanto así que en la red Truth Social (que en una posible traducción querría decir algo así como verdad social), no descartó la posibilidad que su secretario de Estado, Marco Rubio, pueda ser el presidente de Cuba. “¡Suena bien para mí!”, comentó.

 

Posturas diversas, entre el apoyo y la condena

Entre tanto, otros países de la región adoptan posturas diversas. El presidente Uruguayo Yamandú Orsi calificó la salida de Maduro como una "buena noticia", y abogó para que esto signifique que "el régimen autoritario deje de existir y aparezca una democracia". Advirtió que, sin elecciones libres, el cambio de mando sería "lo mismo pero con otro color". Respecto a la intervención militar en la que murieron 56 militares, entre ellos 32 cubanos, reafirmó el no intervencionismo de Uruguay y rechazó el ataque militar estadounidense por violar el derecho internacional y la soberanía venezolana.

Estas declaraciones generaron la respuesta del canciller venezolano, Yvan Gil, afirmando que:

 

“El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, carece de autoridad sobre la vida política de la República Bolivariana de Venezuela. Nuestro país es un Estado soberano, con instituciones legítimas y un pueblo que decide su destino sin tutelajes externos ni lecciones de nadie.

Aún más grave, deliberadamente, omite que el Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha sido secuestrado de su residencia en Caracas, en un ataque armado que ha costado la vida de civiles y militares, violando la inmunidad personal como Jefe de Estado, inmunidad de la cual el propio Presidente Orsi goza y que nosotros reivindicamos y defendemos.

Invitamos al presidente Orsi a ocuparse de los asuntos de Uruguay, a respetar el derecho internacional y el principio de no intervención, y a comprender que la verdadera democracia comienza por el respeto a la soberanía de los pueblos. Venezuela seguirá su camino con independencia, dignidad y paz, le pese a quien le pese”.

En una línea similar, el aún presidente de Chile, Gabriel Boric (que traspasará el mando el 11 de marzo al derechista José Antonio Kast), también fue crítico con los regímenes de Venezuela y de Cuba. La publicación Diario Red, publicó en su edición del lunes 12 de enero que:

“En la semana exacta en que la bota estadounidense arremete contra nuestras soberanías, el Presidente de Chile elige el momento preciso para calificar ante el mundo "civilizado" a nuestros vecinos agredidos como "dictaduras". Esta maniobra, lejos de cualquier ingenuidad diplomática, constituye un vasallaje político en su estado más abyecto”.

 

Dicha publicación contrapone la actitud del mandatario chileno con su par mexicana, Claudia Sheimbaum:

“… Claudia Sheinbaum se erige como el espejo de dignidad que el mandatario evita mirar para no tener que reconocer su propia intrascendencia. La diferencia resulta abismal. Allí donde el jefe de Estado chileno usa adjetivos para complacer a la prensa hegemónica, Sheinbaum despacha barcos con petróleo y alimentos para romper el bloqueo criminal contra la isla. México, fiel a su tradición, entiende la política exterior desde la solidaridad, el asilo y la cooperación material.

La Presidenta mexicana comprende que, ante la asfixia imperial, la tarea de un líder latinoamericano consiste en enviar oxígeno, no en redactar certificados de buena conducta democrática dictados por el Departamento de Estado. Sheinbaum ejerce su poder; su homólogo chileno, la subordinación táctica”.

 

Desde Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, exigió el cese de las hostilidades y condenó de manera categórica la violación de la soberanía venezolana por parte de Estados Unidos. Poco después la embajadora de Brasil en el país caribeño, Glivânia Maria de Oliveira, se reunió con su par venezolano Yvan Gil para trasmitirle el respaldo de su gobierno. Según la cadena Telesur[i], Gil resaltó que:

“Este respaldo no es solo un gesto político, sino un acto de defensa de la Carta de las Naciones Unidas ante un hecho sin precedentes en la historia contemporánea del hemisferio: el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Cilia Flores por parte de tropas de ocupación”.

Según esa misma publicación, ”ambas naciones reafirmaron la voluntad de mantener una agenda bilateral sólida que no se doblegue ante las presiones de Washington”. Agrega que esa alianza estratégica “se erige como el principal muro de contención diplomático contra el neocolonialismo que pretende reconfigurar la geopolítica sudamericana mediante el uso de la fuerza bruta”.

 

El caso Colombia

Luego de la invasión a territorio venezolano, en la operación llamada Operation Absolute Resolve (Operación Determinación Absoluta), Trump no descartó llevar a cabo una operación similar en Colombia y afirmó que Petro (a quién acusó de tener fábricas de cocaína), debía "cuidarse el trasero". Y agregó, por si quedaban dudas, que una incursión militar en ese país sudamericano le "suena bien".

Posteriormente Trump y Petro mantuvieron una reunión telefónica que fue calificada como auspicioso por parte de ambos y en la misma se habría acordado un encuentro que tendría lugar en los primeros días de febrero.

“Espero con interés reunirme con Gustavo Petro, presidente de Colombia, en la Casa Blanca durante la primera semana de febrero. Estoy seguro de que será muy beneficioso para Colombia y Estados Unidos”, escribió Trump, agregando que había sido “un honor” haber mantenido la mencionada llamada telefónica, según BBC News.[ii]

En tanto la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Villavicencio, aseguró que los colombianos “pueden dormir tranquilos”, debido a que se apaciguaron los ánimos entre los presidentes.

De todas formas la tensión en la región se mantiene. Los posicionamientos estratégicos son diversos y hablan también del poderío de Estados Unidos, para muchos un león herido que, en caso de serlo, está dejando una secuela de muerte mientras supuestamente agoniza.

 

[i] https://www.telesurtv.net/lazos-venezuela-brasil-intervencionismo-eeuu/

[ii] https://www.bbc.com/mundo/articles/c9wxpqz4x4vo