Victoria vibrante de la Celeste que salió de un incómodo comienzo para ganar todos los cuartos del juego y cerrar la ventana con un récord de seis ganados en ocho juegos disputados. Garra, calidad y corazón.
El Antel Arena se puso de gala, para otra jornada de básquetbol de nivel mundial a la altura de lo mejor que podemos disfrutar aquí, con un marco de público excepcional.
Revirtió la derrota del primer partido de la ventana
El pasado 27 de agosto el rival había sido Bahamas y se transformó en revés, con resultado 94-103 a favor de los bahameños.
Fue dolorosa, por la entrega, generosa actitud, pero terminó siendo el juego muy embrollado. Tuvo errores propios, otros que pueden adjudicarse a un muy mal arbitraje, - que se equivocó para los dos lados -, pero obró para descolocar al equipo y a su propio entrenador que se fue descalificado cuando aún se disputaba el tercer cuarto. Reprobable cuando es Jauri, quien debe conducir el timón del barco sin perder la calma cuando el mar se pone difícil.
El jueves pasado, el equipo todo se desencajó, perdió de vista el objetivo que era intentar ganarlo, con sacrificio y sin perder la concentración. Sabiendo eso, equivocó los caminos. Joaquín Rodríguez se fue descalificado por una ingenuidad, donde quedó expuesta su inexperiencia, juventud y también su arrebato.
Eso dejó espacio para que los liderados en el goleo por Buddy Hield (28 pt) y un pequeño diablo con la “naranja” llamado Bridgewter (25pt), se cansara de dar asistencias y tirar desde cualquier lado, enloqueciendo a la defensa de Uruguay.
Tan confundido estaba el equipo con los fallos arbitrales, que faltando 1´38” y estando a dos puntos de Bahamas, se le pita la quinta falta a Véscovi, - que dejó como tantos fallos enormes dudas -, desencadenando un final sin vueltas en beneficio del visitante, (con el técnico sancionado a Joaquín y la descalificación comentada).
La situación afectó a toda la selección que se alteró mentalmente debido a la frustración que eso le generaba. De ahí en más, el equipo se descalabró y se fue del juego.
Repasemos algunos hitos. Llegó a ir 17 puntos abajo en un tramo del segundo cuarto. Remontó, trajo el partido, y paso adelante a falta de 5´ por un tanto. Se hizo parejo hasta las incidencias comentadas. Errores tácticos, de estrategia y la poca paciencia para soportar situaciones adversas que se incrementaron con las protestas a los árbitros en las que también cayó el entrenador lo perjudicaron. Todo generó el rechazo masivo de la gente y quedó un ambiente en sumatoria negativo y pernicioso. Perdimos.
A buen Puerto
La presentación ante los “boricuas” fue de lo mejor que se ha visto de esta generación “Celeste” del basket. Tuvo lo que a la gente le gusta, aplaude y contagia a la tribuna. Garra, calidad y entrega.
Desde la defensa impecable en muchos pasajes del juego. La presión sobre la salida del rival. El juego intenso y la manera de luchar debajo del tablero para ganar espacios y balones. Dieciocho pérdidas fueron las de Puerto Rico a lo largo del juego, lo que dice a las claras el valor y eficacia de la defensa uruguaya.
Iban jugados 15´ de partido y el score se trancó en 24 para el equipo del NBA Alvarado. Uruguay le había sacado 9 puntos (33-24) y había terminado el 1er cuarto 27 a 20. En 5 minutos la selección puertorriqueña solamente había anotado 4 puntos.
A lo largo del juego le ganó varias veces el rebote en ataque convirtiendo 11 veces de segunda oportunidad. Todo el equipo que fue llamado a actuar lo hizo de manera especial y sorprendente, desde la banca Uruguay trajo 29 puntos. Lideró el score durante más de 34 minutos y convirtió 1.02 puntos desee la posesión, es decir, sus ataques fueron altamente efectivos.
Bruno Fittipaldo su capitán, conductor y distribuidor del juego (5/11 en triples), fue el goleador con 20 puntos compitiendo 31 minutos.
Véscovi en descomunal actuación, convirtió 20 (2/4 en triples) y fue clave en el tercer cuarto convirtiendo 11 puntos corridos. Iglesias, autor del triple que sentenció el juego, fue destacado debajo del aro defendiendo, atacando y convirtiendo. Rojas, Bianchi, Taboada, Pomoli, apegados al libreto, ni dieron ni pidieron tregua. Actuación redonda de la Selección de Jauri, que lo tuvo a él todo el partido dirigiendo - siendo el mentor en el que todos confían - sin perder la calma.
El final fue con todo el público del Antel Arena de pie aplaudiendo a los muchachos celestes que disfrutaron con la gente el éxito de la victoria y el paso gigante para poder estar después de 41 años en la cita mundialista de Catar 2027.
Uruguay venció a un equipo, al que prácticamente eliminó de la fase clasificatoria. Quedó con tan solo 2 victorias y ahora 6 derrotas. Su NBA no dio la talla y el equipo, - que tuvo momentos en los que nos dominó -, pocos, exiguos. Su figura fue el 55 Ethan Thompson que anotó 29 puntos (5/8 en triples), Romero, casaca 28, que salió por 5ª. aportó 15.
El arbitraje
También defeccionó, equivocándose para los dos lados. Dio la sensación de que castigaban a uno y el otro árbitro, compensaba con otra sanción polémica emparejadora. Pero llama la atención el nivel de desencuentro de los árbitros, las diferencias de criterios. Más ocupados de la disciplina (que está bien) que de sancionar las faltas que claramente se visualizan adecuadamente de todos lados. Eso es lo que va perjudicando a los jugadores si se enfocan en los árbitros.
Esta vez la selección de Uruguay lo asumió y salió bien parada, con la excepción de Joaquín Rodríguez. El jugador había hecho la autocrítica, dijo haber entendido, pidió disculpas, auguró una victoria previa que se concretó, pero debió salir descalificado nuevamente. Debe crecer, madurar, no dejarse llevar por las emociones.
El futuro
Uruguay está muy cerca de volver a los mundiales. Entusiasma.
Si logra ganar dos juegos de los cuatro que le quedan clasifica al Mundial.
Pero también, podría ser que gane uno solo.
Por ejemplo: Derrotar a Bahamas a domicilio y por más de 10 puntos. Si lograra esta posibilidad, estará clasificado.
En cambio, podría solo ganar uno más y Bahamas perder dos. En ese caso también estará clasificado.
A Bahamas le queda Argentina.
Partidos pendientes de Uruguay: Canadá (lleva 8 victorias 0 derrota) en casa (noviembre) y a partir de febrero 2027 Bahamas, Puerto Rico y Canadá de visita.
Apostamos al éxito de esta generación, que nos puede dar muchas alegrías. Ayer “devolvió la plata” con una garra impresionante y un juego emocionante.
Ernesto Ortiz


