21 de Diciembre del 2024
Victor Manuel Rodríguez
Latinobarómetro 2024: Democracia y Libertad de Expresión
La lucha por la consolidación democrática en América Latina
latinobarometro 2024
Marta Lagos I Directora ejecutiva de Latinobarómetro, en la presentación del estudio “Latinobarómetro 2024: La Democracia Resiliente”
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La democracia en América Latina enfrenta un panorama de luces y sombras según el Latinobarómetro 2024. Aunque el apoyo a la democracia alcanzó un 52%, su punto más alto en años recientes, los retos persisten: desigualdad, autoritarismos emergentes y desconfianza hacia las instituciones.

El Latinobarómetro revela un cambio significativo en la percepción democrática tras más de una década de deterioro. En 2024, las elecciones reafirmaron a los oficialismos en países clave como El Salvador, México y República Dominicana.

Este fenómeno marca el fin de una ola de alternancia que había predominado desde 2009. Sin embargo, el optimismo no es uniforme. Mientras el 52% apoya la democracia como sistema preferido, la confianza en las instituciones sigue siendo limitada.

En este contexto Uruguay se posiciona como una excepción destacada, manteniendo altos niveles de confianza en sus instituciones y una percepción positiva de su economía nacional.

Las demandas de la sociedad

La encuesta evidencia una paradoja económica: mientras el 52% de los encuestados cree que su situación personal mejorará, solo el 37% espera lo mismo para sus países.

Esta brecha plantea presiones adicionales para los gobiernos, especialmente en un contexto donde la desigualdad económica sigue siendo el talón de Aquiles de la región.

En Uruguay, el optimismo económico personal alcanza el 50%, una cifra superior al promedio regional. Además, el 33% de la población califica positivamente la economía nacional, ubicándose como uno de los países más optimistas junto a México.

Uruguay, como faro democrático

Uruguay es considerado por el Latinobarómetro como la democracia más consolidada de América Latina. Su estabilidad política, bajo nivel de corrupción y respeto por el Estado de derecho lo convierten en un modelo regional.

Aunque no está exento de desafíos, como la inseguridad y las demandas sociales, el país mantiene una percepción positiva de sus instituciones democráticas.

Un aspecto destacado es el compromiso de Uruguay con la libertad de expresión y los derechos humanos, lo que contrasta con otros países de la región donde estas garantías están bajo amenaza. Este liderazgo democrático refuerza su posición como referente en América Latina.

Hacia una democracia más resiliente

Desde Latinobarómetro 2024, un documento de más de 100 páginas, se hace hincapié de que la democracia en América Latina no está desahuciada, pero requiere atención urgente. La región debe enfrentar desafíos estructurales como la desigualdad y la corrupción, mientras se fortalece el respeto a las instituciones.

Uruguay demuestra que, con voluntad política y participación ciudadana, es posible avanzar hacia una democracia más inclusiva y sostenible.

El informe Latinobarómetro 2024 plantea un llamado urgente a la acción. La democracia en América Latina, si bien no está en riesgo de extinción, requiere reformas profundas para satisfacer las demandas de sus ciudadanos. La región mira con atención casos exitosos como el de Uruguay, en búsqueda de estrategias para transformar su resiliencia en una verdadera consolidación democrática.

¿Qué dice el Latinobarómetro 2024 sobre la libertad de expresión en América Latina?

El informe Latinobarómetro 2024 presenta un panorama complejo sobre la percepción de la libertad de expresión en América Latina. En el contexto de las noticias falsas y el auge de la desinformación, la población de la región se encuentra dividida.

Un 55% de los encuestados sostiene que es necesario controlar la publicación de información falsa, incluso si esto limita la libertad de expresión, aunque este porcentaje ha disminuido respecto al 63% registrado en 2023. Este cambio puede interpretarse como una reacción volátil y dependiente de eventos inmediatos, lo que sugiere una opinión en formación más que un consenso sólido​

Contrastes nacionales

Los datos reflejan divergencias significativas entre países. En Venezuela, un 59% de los encuestados aboga por garantizar la libertad de expresión a toda costa, destacándose como la nación más comprometida con esta postura. Por el contrario, Paraguay y Uruguay lideran las preferencias por el control de la desinformación, con el 70% y 66% respectivamente apoyando medidas restrictivas en pos de evitar la propagación de noticias falsas​

El miedo y la autocensura

La percepción de riesgos asociados a expresar opiniones también es alarmante. Un 56% de los encuestados en la región considera que expresar públicamente sus opiniones puede tener consecuencias negativas, lo que contribuye al incremento de la autocensura.

Este fenómeno ha evolucionado de manera preocupante: entre 1995 y 2024, el porcentaje de personas que no dicen lo que piensan en política pasó del 57% al 66%, revelando un retroceso en la práctica de este derecho fundamental. Ecuador encabeza esta tendencia, con un 80% de su población reacia a expresar opiniones políticas​

Un llamado a proteger la libertad de expresión como derecho humano

Desde una perspectiva de derechos humanos, los hallazgos reflejan desafíos sustanciales para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de expresión en la región. Las tensiones entre la lucha contra la desinformación y la protección de derechos fundamentales exigen un equilibrio cuidadoso.

Las medidas que buscan limitar la difusión de información falsa deben estar alineadas con estándares internacionales, evitando convertirse en herramientas de censura que erosionen aún más la confianza en las democracias latinoamericanas.

En suma, desde el Latinobarómetro 2024 se subraya la necesidad de promover un debate informado y sin represalias, donde la libertad de expresión sea valorada como un pilar esencial de las democracias. El desafío reside en implementar políticas que combatan la desinformación sin comprometer la pluralidad de voces y el derecho ciudadano a participar en la esfera pública.