La obra, creada por el reconocido artista uruguayo Roberto Vivo y donada por el Gobierno de Uruguay a la Corte Penal Internacional, constituye un símbolo de fraternidad, diversidad y compromiso con la justicia internacional
El embajador de Uruguay ante el Reino de los Países Bajos Álvaro Enrique González Otero, junto con S.E. Tomoko Akane, presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), inauguró la escultura “El Tótem de la Tribu Humana” en la sede de la Corte en La Haya, Países Bajos.
La monumental obra, creada por el reconocido artista uruguayo Roberto Vivo y donada por el Gobierno de Uruguay a la Corte Penal Internacional, constituye un símbolo de fraternidad, diversidad y compromiso con la justicia internacional. Presentada previamente en la Bienal Internacional de Arte de Venecia, la escultura invita a reflexionar sobre la búsqueda compartida de la paz, la convivencia y el respeto entre los pueblos.
La ceremonia contó con la presencia del propio Roberto Vivo, quien viajó a La Haya para presentar personalmente su obra, junto con un distinguido grupo de embajadores, jefes de misión diplomática, jueces, coleccionistas de arte y amigos de Uruguay.
Entre los invitados destacados estuvieron S.E. Sahar Ghanem, decana del Cuerpo Diplomático; S.E. Graciela Gatti Santana, presidenta del Tribunal Internacional Residual de los Mecanismos de las Naciones Unidas; Luis Moreno Ocampo, primer fiscal de la Corte Penal Internacional; y Silvia Fernández de Gurmendi, ex presidenta de la CPI.
Durante la ceremonia se leyó un mensaje especial del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, transmitido por el embajador Álvaro Enrique González Otero. En sus palabras, el mandatario destacó el significado universal de la donación:
“La escultura evoca la idea de una humanidad diversa y encarna valores universales como la dignidad, la convivencia pacífica y el respeto entre los pueblos. Esta donación es motivo de orgullo nacional, y su instalación en el recinto de la Corte amplifica un mensaje de paz especialmente necesario en este momento tan delicado, cuando las guerras se multiplican y amenazan los propios fundamentos del orden internacional.”
Durante la inauguración, la jueza Tomoko Akane subrayó la profunda relevancia de la obra para la misión de la Corte:
“El Tótem de la Tribu Humana es particularmente apropiado para la Corte Penal Internacional porque habla de nuestra humanidad compartida. Su simbolismo nos recuerda que la CPI fue creada no para servir a los intereses de una sola nación o región, sino de la humanidad en su conjunto.”
Añadió que, en un momento en que los conflictos y el sufrimiento humano continúan ocupando los titulares internacionales, la obra representa un recordatorio de la importancia de la solidaridad, la rendición de cuentas y el Estado de derecho.
Por su parte, el embajador González Otero destacó el significado simbólico de instalar la escultura en la sede de la CPI:
“Si existe un lugar donde esta idea adquiere un significado concreto, es precisamente aquí, en la Corte Penal Internacional. Una institución que representa el esfuerzo colectivo de los Estados por afirmar que, más allá de las diferencias geográficas, culturales, políticas y religiosas, existen valores fundamentales que deben ser salvaguardados mediante el derecho y la justicia.”
El embajador recordó que la entrada en vigor del Estatuto de Roma en 2002 marcó un hito en la evolución del derecho internacional, al establecer un marco jurídico común basado en la convicción de que la justicia fortalece la paz, la estabilidad y la convivencia internacional. Asimismo, reafirmó el compromiso histórico de Uruguay con el derecho penal internacional y la lucha contra la impunidad.
Roberto Vivo, escultor, escritor y pintor de renombre internacional, cuya trayectoria artística se ha desarrollado principalmente entre Estados Unidos, Italia y Uruguay, explicó el significado de su creación:
“Hoy estamos inaugurando esta escultura, a la que llamo ‘El Tótem de la Tribu Humana’. Quienes ingresan al Tótem de la Tribu Humana se conectan con la tierra y pueden contemplar los cuatro puntos cardinales: una celebración de la diversidad que ofrecen las cuatro direcciones del mundo.”
Al referirse al papel de la humanidad frente a los conflictos actuales, el artista afirmó:
“La guerra engendra venganza. La justicia la detiene. La justicia es civilización. La guerra es una barbarie nihilista.”
La instalación de “El Tótem de la Tribu Humana” incorpora un nuevo referente cultural a la sede de la Corte Penal Internacional, reforzando el vínculo entre el arte, la diplomacia y la búsqueda universal de la justicia.


