Uruguay le ganó a Brasil en el Centenario luego de 22 años sin victorias y se quedó con el invicto de 37 partidos que los norteños tenían en rondas clasificatorias mundialistas Sudamericanas.
Triunfo alcanzado desde el planteo táctico, desde el juego colectivo, con el compromiso de apegarse al plan. Comenzando por la convicción en las posibilidades, en que si se aplica la planificación se puede, y así con la señal inequívoca de un grupo de jugadores aplicados a la convicción que trasmite su entrenador, Uruguay logró una victoria contundente, no por el marcador final sino por la exposición global futbolística. Hay más datos que lo comprueban.
Es la primera victoria por dos o más goles de Uruguay ante Brasil desde 1983, cuando los uruguayos se impusieron 2 a 0 en la final de ida de la CONMEBOL Copa América de ese año, que terminaría en manos de la Celeste.
Uruguay sólo le permitió dos remates a Brasil en todo el partido, es el registro más bajo de una selección de Brasil en Eliminatorias desde, al menos, 2010. El segundo partido con menos tiros de Brasil en la competencia fue de seis, también ante Uruguay, en noviembre de 2020.
Arrancó acelerado, queriendo imponer su estilo de presión Uruguay lo que hacía que a los 5 minutos Brasil no hubiera pasado la mitad de la cancha, pero eso, que resultaba interesante como despliegue y acción de juego, no le daba mayor posesión o le permitía recuperar y generar. Molestaba incomodaba a Brasil, pero no daba rédito de dañar la portería de Ederson.
Así Uruguay estiró un poco más las líneas, retrasó algo el juego, se adelantó Brasil, y con igual intención, pero con más campo, arrancó del asedio al contragolpe para llegarle a Brasil. Lo consiguió, pero no inquietó. No remataba al arco Brasil tampoco Uruguay.
A los 42´llega la 1ª. explosión de júbilo. Saque lateral de Olvera, balón que llega para Maximiliano Araújo, desborde veloz e implacable del extremo, ganó el mano a mano y centro hacia adentro de izquierda y Darwin Nuñez, bien colocado siguiendo el balón, se agacha para menter frentazo ganador y vencer al arquero de Brasil, Ederson, para decretar el 1 a 0. Primer remate al arco de Uruguay y gol.
Enseguida en la reanudación Lesión de Neymar. Cae con la marca de Ugarte, mal, sintiendo su rodilla izquierda y quejándose de dolor intenso. No fue el contacto sino la caída. Se retiró en el carrito con lágrimas. Salió del Estadio con muletas. Podría ser grave, se espera por estas horas las imágenes de los estudios que permitirán tener un diagnóstico real. Esto también fue un cambio en el partido y pudo afectar a la Canarinha.
Así se van al descanso con victoria parcial de la Selección Celeste, que se justificaba desde la actitud, el intento por llegar, el despliegue extraordinario de sus laterales y volantes, y la permanente acción colectiva en busca del gol.
El dato más que curioso, pero dato al fin. Uruguay no ha perdido un partido de clasificatorias mundialistas de local yéndose al descanso con ventaja (41victorias y 5 empates).
El segundo tiempo mantuvo características, y tuvo un arranque de Uruguay similar, generando, ya inquietando en el área de Brasil. Ganando los mano a mano, contragolpeaba y encontraba en Darwin Nuñez y De La Cruz dos exuberantes exponentes de un equipo solidario, sacrificado, apegado al planteo y duro, agresivo, ganador, evidenciando confianza en su acción y disposición al objetivo. La salida por Olivera y Araújo, la velocidad de Pellistri. Todo era un problema para Brasil. Valverde siendo eje y espalda de todos sus compañeros.
Así llega a los 22´de la segunda mitad, con Bruno Mendez en el campo sustituyendo a Nandez agotado y sentido. El recién ingresado envía desde el lateral para Uruguay, recepción de Darwin Núñez, cubre el balón rodeado de defensas, evita que salga y cayéndose envía desde la derecha un balón al medio que De La Cruz envía al arco libre y sin marca, para el 2 a 0. Júbilo, alegría, el grito enronquecido de #UruguayNoma #UruguayQueNoNiNo y la gente que comienza a celebrar y avizorar la victoria.
Lo que siguió fue la intención de Brasil de querer, pero no poder. Ugarte metido entre sus defensas, Uruguay retrasado para el contragolpe, y el toque de balón para defenderse con la pelota. El Olo Ole que empezó a bajar desde la tribuna. El público que comenzó a cantar y vivar a Uruguay.
Brasil ni remataba al arco, Uruguay intentaba volver a quebrar el arco brasileño y se llega al final con partido controlado y gran tarea colectiva para una victoria excepcional, histórica y de altos ribetes técnicos.
Bielsa ha logrado convencer a sus jugadores que el estilo que quiere imponer es válido, que da resultados, que genera fútbol victorias y supera a los rivales a los que estudia y analiza como pocos. Los jugadores le creen, se comprometen, y saben que una nueva generación a comenzado a rodar. Ahora es la Celeste de Bielsa, de Darwin, del Nico, de Valverde, de los Araújo, de Ugarte, de los baluartes que ha tenido este equipo y va segunda en la clasificatorias, con estilo propio y una identidad que ya trepó en la gente.
Un cambio para cambiar.
Ernesto Ortiz Gómez


