22 de Junio del 2023
Roberto Saban
Jorge Majfud, novelista, ensayista uruguayo en Buenos Aires
Los muertos por la dictadura que no fueron desaparecidos
Jorge Majfud
Jorge Majfud
Foto: Roberto Saban

Jorge Majfud, ensayista, novelista, docente de la Universidad de Jacksonville, nació en Tacuarembó hace 54 años. Estuvo en Buenos Aires unos pocos días presentando su nuevo libro ¨LA FRONTERA SALVAJE, 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina¨. Sergio Peralta dialoga mano a mano sobre temas de actualidad con este prolífico escritor uruguayo-norteamericano.

En esta primera parte del encuentro, donde el Portal APU.uy convocó a Sergio Peralta - ex-director del LV8 Radio Libertador de Mendoza- a entrevistarlo, le pregunta sobre un trágico episodio ocurrido en su mas tierna infancia, para lo cual recurrimos a sus propias palabras extraído de uno de sus artículos periodísticos:

¨Luego lo recuerdo del otro lado de un tejido de alambre, caminando en fila india junto con los otros presos. Yo tenía ganas de llorar y me contuve. Mi primo gritó su nombre y él hizo como si se tocara la nuca y movió los dedos. Lo vi alejarse, con la cabeza inclinada hacia el suelo.

El tío había sido torturado con diferentes técnicas: lo habían sumergido repetidas veces en un arroyo, lo habían arrastrado por un campo lleno de espinas.

Más tarde supo que cuando se lo llevaron su esposa se pegó un tiro en el corazón. Mi hermano y yo estábamos ese día de 1973 o 1974 en aquella casa del campo, en Tacuarembó, jugando en el patio al lado de una carreta. Cuando oímos el disparo fuimos a ver qué ocurría.

La tía Marta, que apenas conocí, estaba tendida en una cama y una mancha cubría su pecho. Luego entraron personas que no puedo identificar a tanta distancia y nos obligaron a salir de allí.

Mi hermano mayor tenía seis años y comenzó a preguntarse: “¿Para qué nacemos si tenemos que morir?”

La mama, la abuela Joaquina, que era una inquebrantable cristiana a la que nunca vi en iglesia alguna, dijo que la muerte no es algo definitivo, sino sólo un paso al cielo. Excepto para quienes se quitan la vida.

—¿Entonces la tía Marta no irá al cielo?

—Tal vez no —contestaba mi abuela—, aunque eso nadie lo sabe.¨.

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