12 de Octubre del 2023
Nedy Masciadri
Estoy harto de esta vida
Los jóvenes tienen mucho que decir
Alumnos de 9º grado en jornada poética
Foto: Nedy Masciadri

En un liceo de Montevideo, el martes 10 de octubre se realizó una “jornada poética”. Todos demostraron  que sabían hacerlo y que tenían mucho que decir. 

Un espacio para expresarse libremente fue el detonante de una presentación juvenil sin tapujos ni miedos.

Los temas más recurrentes

Tanto chicas como chicos presentaron sus creaciones haciendo gala de un sinfín de recursos poéticos. Y en las creaciones, el miedo, la vergüenza, la timidez, el desparpajo y la creatividad tenían su lugar.

Los temas que aparecían una y otra vez eran el hastío, el desgano, el dolor de enfrentar la vida, la tristeza, la oscuridad y la muerte. Los pocos que se animaron a hablar de amor lo hicieron desde el abandono, la traición, el olvido y el desamor.

Y muchas veces apareció  la reacción contra el acoso. El ser mujer y vivir con miedo. El temor a la agresión, a la persecución, al maltrato, al no poder ser, a perder la vida solamente por el hecho de ser mujer.

Qué se hace con todo esto

Ante el aluvión de mensajes subliminales de pedidos de ayuda, la pregunta surgió de forma inmediata.

¿Qué se hace con todo esto? ¿Hay profesionales que interactúen con los jóvenes, dándoles la oportunidad de hablar, de contar, de desahogarse?

La respuesta fue negativa. No existen los recursos. Se han limitado los lugares y las instancias para el diálogo. No se dan las condiciones.

La edad de adolecer

En la génesis del término adolescente está la explicación del contenido. Es la etapa donde se deja de ser chico para asomarse el mundo adulto. Es un camino difícil y cada uno contará con recursos diferentes, pero muchas veces se transita en soledad.

La iniciativa de abrir una válvula de escape dio paso a la expresión de ideas, necesidades y requerimientos diferentes. Pero coincidieron en un mensaje común: pedimos ayuda para lo que nos está pasando.

El futuro

Estas generaciones que hoy viven los quince años en un mundo que avanza vertiginosamente, serán los responsables de la dirección de la humanidad en breve.

No sabemos si estarán preparados para la ocasión, pero los plazos son perentorios.

Los estamentos de la enseñanza no están brindando las herramientas para el diálogo, la empatía, la formación integral de los futuros adultos del mundo. Y de ellos dependerá el curso de la historia.