La selección de Bielsa, totalmente renovada, arrancó el nuevo proceso, con una demostración autentica de juego remozado. Hizo una presentación modernizada, revivida y elogiada por la afición que le devolvió en aplausos su juego colectivo y vistoso. Buen debut rumbo al Mundial 2026.
Saltó a la alta competencia la Selección Uruguaya de Marcelo Bielsa y no pudo haberlo hecho mejor que lo que se vio. Fue de calidad su presentación.
Hay una ecuación infalible que refiere a la eficacia como sinónimo. Cuando la percepción supera la expectativa el resultado es que hay calidad. Hubo mucha calidad en varios jugadores y mucha eficacia en el juego y la resolución de las situaciones, excepto la fortuita que derivó en el descuento de Chile.
El Equipo
Era nuevo para todas y todos. Con algunos nombres familiares sobre todo en otros procesos de selección.
Rochet, Nandez, Viña, Piquerez, Valverde (el nuevo Capitán con 25 años), Ugarte, Pellistri, De La Cruz, Darwin Nuñez. Los más reconocidos incluso con Tabarez. Otros, como Araújo, Cáceres, y una buena porción de los hombres de alternativa, los nuevos de la etapa actual.
Lo más novedoso era la defensa, con jugadores que lo hacían juntos por 1ª vez. Viña de zaguero al lado de Piquerez cuando en otras instancias anteriores, eran uno titular y el otro suplente para igual función. Aquí hay una clarísima renovación conceptual.
La presencia de Ugarte como centrocampista haciendo un partido de 9 puntos, sin perder balones y recuperando decenas. La posición de De La Cruz como real y verdadero conductor futbolístico acompañado magistralmente por Valverde, que no es ningún descubrimiento. Pellistri incisivo y reiterando sus buenas performances de Selección y la presencia de Maximiliano Araújo, el delantero del Toluca de México, que fue desequilibrante por su punta, y generó con Piquerez y De la Cruz los mejores circuitos futbolísticos del juego, que inventaron una sensacional jugada colectiva que terminó con la mágica pared de Nuñez y De La Cruz, para que el “millonario” anotara un gol de alta factura técnica.
Así con una constante de buen juego, sin pelotazos a dividir, con la sana intención de jugar, de hacer rodar el balón y darle intensidad y velocidad al juego, sumado a la puntualidad de los relevos y la precisión de los pases, la Selección de Uruguay tuvo pasajes de extraordinaria magnitud competitiva pasándole por arriba a la Selección de Chile, que no lo jugó, lo sufrió.
Goles son amores
El primero fue una jugada por izquierda con participación del lateral Piquerez, Araújo con una potencia notable tocando con De La Cruz que se despega a buscar la pelota dentro, Nuñez que se ofrece para recibir y tocar en pared y el toque sutil de zurda, preciso, cual espada de torero en el momento culminante de la faena, para mandarla al fondo de la red y hacer que los que allí estábamos nos pusiéramos de pie para aplaudir con la clásica expresión en voz alta “pahhhh que golazo”.
El segundo una de los tantos balones robados en la muy buena presión y marca de Uruguay, Nicolás De La Cruz que agrupa defensas en la izquierda, el resto que arrastra marcas, Valverde que aparece sobre derecha, acomoda el balón para su pierna hábil y mete un tiro bajo, fuerte, cruzado que deja sin chances a Cortés y marca en el cierre del primer tiempo el 2-0 que además de ser una linda jugada, y una definición muy celebrada, daba la sensación que bajaba la cortina al partido.
El tercero luego de comenzado el segundo tiempo Uruguay llegó tres veces seguidas por Darwin Nuñez (solo le faltó convertir) y Pellistri, pero al final el ariete artiguense, aprovecho un gran quite otra vez de Ugarte, una penetración a velocidad y precisión de Valverde con pelota al pie y cabeza levantada, habilitó al asistidor en el que se convirtió Darwin y con un centro bajo preciso al área, De La Cruz, ingresando desde atrás que venía acompañando la jugada, toca para convertir el tercero. Aclamación y cierre.
Síntesis
Esta selección, manteniendo regularidad en sus actuaciones futuras está llamada a dar grandes satisfacciones. Tiene un juego de dimensión no habitual en el esquema que estábamos acostumbrados donde se priorizaba defender, para recuperar y luego ver que se podía hacer. O se abusaba de los balones largos o el centro recurrente frontal e impreciso. Se contaba con grandes realizadores y ejecutantes de balones en movimiento o quietos, o los que metían un cabezazo salvador. Pero salvo honrosas excepciones eran juegos aburridos, de pierna y meter y meter, en lo que se obtenían resultados sin continuidad y había toboganes de sucesivas derrotas que empañaban cualquier triunfo. Ahora se ve algo distinto, que el público valora y que para que se confirme el romance, precisa continuidad. En Quito se verá. Que así sea.
Estadio: Centenario – Montevideo
Árbitro: Darío Herrera.
Asistentes: Ezequiel Brailovsky y Gabriel Chade (argentinos)
Uruguay (3): Sergio Rochet; Nahitan Nández (86′ Bruno Méndez), Sebastián Cáceres, Matías Viña, Joaquín Piquerez; Federico Valverde, Manuel Ugarte; Facundo Pellistri (70′ Brian Rodríguez), Nicolás De La Cruz (86′ Felipe Carballo), Maximiliano Araújo y Darwin Núñez (72′ Maximiliano Gómez). DT: Marcelo Bielsa.
Chile (1): Bryan Cortés; Nayel Mehssatou (66′ Juan Delgado), Gary Medel, Guillermo Maripán, Gabriel Suazo; Charles Aránguiz (65′ Arturo Vidal), Erick Pulgar, Marcelino Núñez (89′ Rodrigo Echeverría); Diego Valdés; Ben Brereton y Alexander Aravena (81′ Darío Osorio). DT: Eduardo Berizzo.
Goles: 38’ Nicolás de la Cruz (U 45’ Fede Valverde (U), 72’ Nicolás de la Cruz (U), 73’ Arturo Vidal (CH).
Ernesto Ortiz
C.P.D.U.


