Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron el ataque simultáneo a más de 100 objetivos en 10 minutos, impactando áreas civiles de Beirut y el sur del país pese a los anuncios de cese de hostilidades.
En una operación calificada por Tel Aviv como su mayor ataque coordinado desde el inicio de las hostilidades el pasado 2 de marzo, el Ejército de Israel lanzó una masiva oleada de bombardeos sobre territorio libanés. La ofensiva, que se extendió de forma simultánea por diversas regiones, alcanzó centros de mando, infraestructuras de inteligencia y activos de las fuerzas de élite de Hezbolá, aunque el Gobierno libanés reportó que los impactos destruyeron edificios residenciales y vehículos en zonas densamente pobladas.
Desde el punto de vista técnico-militar, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que la operación neutralizó posiciones de la Fuerza Radwan y de la unidad aérea 127. El despliegue se produjo apenas horas después de que se anunciara un acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, el cual teóricamente incluía el cese de la violencia en El Líbano. No obstante, el mando israelí ratificó que mantendrá su campaña contra las estructuras de Hezbolá, argumentando que la organización actúa bajo directrices de Teherán.
Las autoridades sanitarias de El Líbano confirmaron decenas de víctimas mortales y cientos de heridos tras los 10 minutos de bombardeos que afectaron Beirut, el Valle de la Bekaa y la región de Tiro. Esta nueva escalada se suma a un saldo que ya supera los 1.500 fallecidos y 4.800 heridos desde el recrudecimiento del conflicto. En el terreno, las fuerzas israelíes mantienen la ocupación de sectores del sur, mientras el ejército libanés ha instado a la población desplazada a no retornar a sus hogares debido a la inestabilidad de la seguridad.
A través de canales oficiales, el portavoz militar Avichay Adraee ordenó nuevas evacuaciones en el sur del país, confirmando que la fase operativa continúa activa.


