12 de Septiembre del 2022
Roberto Saban
Ciclo de reflexiones con Rodrigo Arocena
El Frente Amplio en el retorno de los progresismos en la región
Rodrigo Arocena en su comedor
Rodrigo Arocena en su comedor
Foto de Roberto Saban

Rodrigo Arocena viene desarrollando un ciclo de reflexiones con el título de:

HACIA UNA DEMOCRATIZACION TRANSFORMADORA

En este Capítulo V:  El Frente Amplio en el retorno de los progresismos en la región

 

Roberto Saban: Hace unos días cuando grabamos este quinto capítulo aún no se sabía el resultado del plebiscito en Chile y tu fuiste muy cauto en no querer hacer conjeturas. Ahora, con los hechos consumados me gustaría tu opinión sobre lo que paso y lo que crees que se viene.

Rodrigo Arocena: Las encuestas pronosticaban una derrota del Apruebo por unos 10 puntos porcentuales. Perdió por más de 20, sorprendiendo grandemente a los conocedores del proceso. ¿Qué puede decir a la distancia un lego como yo?

Quiero sí tomar distancia de quienes cargan las tintas sobre el trabajo de la Convención Constituyente. La integró un conjunto muy variado de personas, con mayor o menor experiencia, con poca o mucha sensatez, que tuvo a su cargo la inmensamente difícil tarea de redactar una constitución progresista para el siglo XXI, en lugar de una constitución reaccionaria del siglo XX.

Debió cumplir esa tarea en un lapso comparativamente corto, en un país que no ha salido de la pandemia y que se ve sacudido por avatares serios, tanto políticos como económicos.

En ese contexto redactó una propuesta, que sin duda contiene imprecisiones y aún errores, pero también méritos que han sido destacados en la comparación internacional. 

  Los críticos fáciles quizás ignoren lo difícil que resulta construir democráticamente acuerdos sobre asuntos muy difíciles y polémicos.

También quisiera apuntar un aprendizaje para el futuro: no todo lo que consideramos deseable puede ni debe ser plasmado en una constitución. Esta tiene que establecer normas que, por un lado, recojan muy amplio respaldo ciudadano y, por otro lado, permitan seguir avanzando en materia de derechos y deberes.

Eso tiene que ver con la legitimidad y también con la viabilidad.

Respecto al futuro inmediato del proceso constituyente tampoco tengo elementos para formular pronósticos, que son por otra parte cada vez más difíciles en el mundo de hoy. Parece claro que las izquierdas salen debilitadas del plebiscito; temo que su debilidad se refleja también en la reorganización del gabinete ministerial. Pero es en las horas oscuras donde se muestra lo que un movimiento vale. La joven generación chilena que ha venido encabezando una gran apuesta transformadora sabrá, seguramente, dar la talla.

Roberto Saban: Gustavo Petro ya lleva también algunas semanas de gobierno desde que conversamos. ¿Cómo evalúas lo que está pasando hasta ahora en Colombia?

Rodrigo Arocena: Ante todo, con la prudencia obligada por un conocimiento poco profundo del proceso.

Me pareció muy acertado que el Ministro del área económica, cuya capacidad profesional y política es ampliamente reconocida, haya presentado rápidamente un proyecto de reforma impositiva.

Es difícil que a nivel parlamentario no se le hagan recortes, pero su concreción se haría quizás más difícil si se hubiera demorado en plantearlo: hay que mostrar cuanto antes la vocación transformadora, apoyarse en el vigor todavía fresco del pronunciamiento electoral, y también hacer que los partidos que integran la coalición de gobierno muestren en los hechos su apoyo a los cambios más allá de las aspiraciones a ocupar puestos.

Todavía mayor envergadura tiene la disposición manifestada por el Presidente Petro a encarar de manera nueva y con vocación pacificadora toda la problemática de la droga.

Esta es, obviamente, cuestión inmensa que involucra a todos los países, incluso al Uruguay aunque hasta hace poco no lo comprendiéramos bien. Al respecto, me resulta alentador que el gobierno colombiano haya consultado, entre otros, a Milton Romani, compañero con muy destacada trayectoria en la materia durante el gobierno frenteamplista, que sabe del asunto y que ha venido elaborando una convincente argumentación sobre cómo avanzar por ese camino pedregoso.

Más en general, me atrevo a hacer una observación de simple sentido común: el panorama internacional que enmarca al acontecer colombiano y sus dinámicas internas constituyen un asunto tan complicado que convendría evitar juicios apresurados sobre lo que va haciendo el nuevo gobierno progresista.

Mejorar la situación de la gente más postergada, que tan conmovedora y elocuentemente representa Francia Márquez, pasa por enfrentar a una extrema desigualdad, a la prepotencia consolidada de sectores privilegiados y de grupos armados, a la grave situación ambiental. Lo único seguro a pronosticar es que eso no se puede llevar a buen puerto de un día para el otro.

Roberto Saban: El ¨Frente Amplio te escucha¨ se viene desarrollando sistemáticamente en todo el país. ¿Tú sabes si los vecinos reclaman también por un modelo de desarrollo basado en el conocimiento o estrategias para los nuevos problemas ambientales como tú?

Rodrigo Arocena: Hoy está claro que no me voy a lucir. Tampoco tengo mucho para decir sobre esta pregunta. Ella apunta a un asunto muy interesante: ¡qué bueno para las izquierdas y para todo el país sería tener un panorama de conjunto de lo que dice la gente cuando el Frente Amplio le da ocasión para hablar.

Se trata de una iniciativa valiosa, que seguramente demanda un gran esfuerzo militante.

Sin duda, a la corta o a la muy corta, dará lugar también a planteos de la conducción frentemaplista, ofreciéndole a la gente elementos de juicio sobre los problemas colectivos de hoy y de mañana, sobre las distintas opciones para encararlos, sobre los esfuerzos requeridos para encontrar buenas soluciones.

De lo que no tengo ninguna duda es que tales problemas demandan un nuevo modelo de desarrollo, basado en el conocimiento, para afrontar los problemas ambientales, ocupacionales, de la pobreza y la desigualdad.

Hace pocos días leí en la diaria un informe sobre la situación de la cuenca del Santa Lucía, que abastece de agua al 60% de la población del país, y en la cual trabajan unos 1.100 tambos, sólo 400 de los cuales disponen de tratamiento de efluentes, cifra que se plantea elevar a 600. ¿No muestra eso la tensión decisiva entre producción y protección del ambiente?

Muy destacados equipos de investigadores de la Universidad de la República han venido estudiando en profundidad la cuestión del tratamiento de residuos y asesorando en la materia a productores.

¿No debieran los ministerios involucrados recurrir cada vez más al conocimiento generado en el país y adecuado a sus especificidades?

Confiemos en que del diálogo entre la gente y el Frente Amplio surjan claras propuestas en esa dirección.

En suma, más allá de instancias de triunfo o derrota, de las complicaciones del hoy y de las esperanzas en el mañana, ¿no urge en toda nuestra región avanzar hacia grandes confluencias sociales y políticas en pro de la democratización, la igualdad y la sustentabilidad ambiental?

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