16 de Noviembre del 2024
Nancy Banchero
Entrevista al Director de Factum, Eduardo Bottinelli
El análisis de los candidatos Yamandú Orsi y Alvaro Delgado
eduardo bottinelli uruguay
Foto: Gentileza Portal Factum I Uruguay
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Los más politizados están expectantes esperando el resultado de las urnas. Inquietos por el debate entre los dos presidenciables. Por momentos creen que ganan y en otros que pierden. La incertidumbre parece haberse apoderado de un sector de la población.

El director de la consultora Factum, sociólogo Eduardo Bottinelli, en diálogo con Portal APU.uy, pone luz a lo que se viene de aquí al próximo 24.

-¿Cuáles son las estrategias de cada candidato hacia el balotaje?

-La estrategia antes del balotaje estaba pensada para no hacer demasiadas cosas antes de noviembre, llegar a noviembre y ahí empezar a trabajar algunos temas específicos.

Yamandú Orsi, por ejemplo, no daba entrevistas en los medios nacionales. Ahora desde el 28 de octubre en adelante ha tenido una serie de entrevistas y sigue en la misma línea. Es decir, la lógica fue empezar a salir después del 27 de octubre en forma más fuerte y plantear algunos temas de discusión de manera más contundente sobre cómo está el país, cómo llevar adelante un gobierno de diálogo y de entendimiento.

Álvaro Delgado se ha focalizado bastante en tratar de generar distorsión o amplificar distorsiones dentro del Frente Amplio, sobre todo con el tema de Seguridad Social. Lo hizo antes con el plebiscito y ahora con el tema del tema AFAPS. Mantiene el tema Seguridad Social arriba de la mesa.

En términos generales, la intención es seguir confrontando con el Frente Amplio como forma de fidelizar a los votantes coalicionistas. Y, por otro lado, Delgado está tratando de llevar adelante la idea de la capacidad de diálogo, como una forma de ampliar hacia afuera de la coalición.

Está yendo con dos líneas paralelas que no parecen ser fácilmente conciliables, porque por un lado salen algunas figuras a atacar lo que el Frente Amplio significa o representa y al mismo tiempo se presenta la propuesta del diálogo. Por momentos ambas cosas no parecen amalgamarse bien.

- ¿Puede el debate de Delgado y Orsi, de este domingo 17, inclinar la balanza hacia un lado u otro?

-No hemos tenido muchos debates en Uruguay.  No generan grandes cambios, sobre todo cuando son en este formato tan estructurado. Porque quienes más están interesados en el debate son las personas más informadas, más cercanas a la política y en general tienen más o menos decidido su voto en una porción muy relevante.

En 2019 hicimos un trabajo y nos daba que solamente el 2% de quienes habían visto el debate tenía intención de modificar su voto y cuando veíamos hacia dónde, en realidad no era hacia un lado. Se compensaban los que cambiaban hacia Martínez y los que cambiaban hacia Lacalle Pou.

Entonces, en sí mismo no genera un efecto desde punto de vista electoral en términos de volumen. Sí podría servir, si se presentaran algunos temas que captaran la atención del conjunto de la población no politizada.

- ¿Qué va a pasar el 24 con los que votaron en blanco y anulado el 27 de octubre?

-Ahí tenemos una incógnita importante. En el 2019 se mantuvieron la cantidad de votos en blanco y anulado en octubre y en noviembre. En ésta ocasión hay un aspecto particular con el que no tenemos claro qué puede suceder. Es que hay un punto y medio del electorado, más de 34.000 votos, de personas que votaron en blanco, pero depositaron alguna de las dos papeletas por el sí (reforma de la Seguridad Social o Allanamientos nocturnos)

Es decir, no es un voto en blanco total, sino que hay una manifestación en algún sentido. En principio eso aparece como un voto que sería más próximo al Frente Amplio, no necesariamente a la postura de Orsi o de Cosse, sino al Frente Amplio o a una parte del Frente Amplio, porque por algo no los votaron en la primera vuelta.

Queda la interrogante de qué puede pasar con esa gente. Puede ser gente que ante la disyuntiva de dos opciones termine igual eligiendo una o manteniéndose en la idea de ni unos ni otros. Esa es una incógnita importante.

-¿Y los votantes de los partidos chicos?

-Por un lado, tenemos un electorado que se vuelca claramente hacia Orsi, que es el de Unidad Popular, en su enorme mayoría. Otro electorado es más proclive a Delgado, el Constitucional Ambientalista, Lust, digamos, que se sumó a la coalición.

Después, lo que hemos visto en general es que los votantes se terminan dividiendo en partes iguales: una parte hacia Delgado, otra hacia Orsi y otra parte al voto anulado y en blanco. Por ejemplo, Salle llama a anular el voto. En principio no aparecen señales que favorezcan a uno u otro candidato.

-¿Por qué sigue el bajo interés en la ciudadanía cuando se está a una semana de la elección?

–Hay algunas explicaciones que se han ido trabajando y tiene que ver con que no hay grandes liderazgos en disputa. Es decir, son políticos que no tienen una larga trayectoria, no son considerados líderes de sus partidos.

Por otro lado, tampoco está la idea en la mayoría de la población menos informada, que el resultado de la elección vaya a cambiar drásticamente el país. Y eso también lleva a que la movilización sea menor.

No hay una expectativa como en el 2004, que era: ´viene la esperanza´. En el 2009 era que siguieran los cambios con el Frente Amplio. En el 2019 aparecía la necesidad de un cambio sobre todo anclado en la seguridad pública. Eso movilizaba.  La gente se movilizaba, se embanderada. A eso hoy no lo tenemos.

-¿No moviliza la idea de que está en juego la vida del país para los próximos cinco años?

-No se visualiza desde ese lugar, porque no se ve que vayan a producirse cambios drásticos en la vida de la gente.

-¿Habrá que esperar varios días como en 2019 para saber quién gana?

-En 2019 las chances matemáticas de que ganara Daniel Martínez en realidad se terminaron la misma noche del domingo de la elección, como a las once de la noche. Quedaba alguna duda, porque la diferencia era menos que el total de votos observados. Para que el resultado se diera vuelta y ganara Martínez era improbable, tenía que tener casi todos los votos observados a su favor.

Es probable que el 24 tengamos una diferencia corta entre ambos, pero es poco probable que terminemos con una tendencia tan incierta que haya que esperar hasta el último voto observado, aunque la distancia va a ser estrecha entre uno y otro.