Gustavo Garibotto, director de Recursos Naturales del MGAP, exhortó a extremar las precauciones frente fenómenos de intensas lluvias, vientos y granizadas, como retirar el ganado de zonas inundables, asegurar objetos sueltos y postergar tareas ante alertas meteorológicas.
En el marco de las perspectivas de eventos meteorológicos asociados al fenómeno del Niño, el director de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ingeniero agrónomo Gustavo Garibotto, brindó al Portal APU.Uy una serie de recomendaciones para reducir los riesgos en el medio rural, tanto para las personas como para los animales y las instalaciones productivas.
Si bien existe información de INUMET (Instituto Nacional de Meteorología) sobre una mayor probabilidad de lluvias intensas, vientos fuertes y granizadas hacia fines de año y nuevamente entre marzo y mayo, y aún no es posible determinar con exactitud dónde ocurrirán los fenómenos, ni su intensidad, destacó que “la prioridad es proteger la vida humana y adoptar medidas preventivas antes de que se produzcan los eventos”.
Precauciones en el campo
El jerarca recomendó “no intentar cruzar arroyos o cañadas crecidos, ya sea a pie, a caballo o en vehículos, debido al riesgo de que la corriente arrastre a personas y animales, como ocurrió recientemente”. También aconsejó “retirar anticipadamente el ganado de los potreros inundables y trasladarlo a zonas más seguras” cuando los pronósticos anuncien precipitaciones importantes.
Frente a tormentas eléctricas, indicó que se debe procurar regresar a un lugar seguro y “evitar permanecer junto a alambrados” u otros elementos expuestos. Tampoco resguardarse bajo un árbol porque la madera húmeda es conductora de electricidad. En tanto los vehículos, por las gomas, protegen de los rayos.
En las instalaciones rurales, aconsejó “asegurar objetos que puedan ser desplazados por el viento, como tarrinas, comederos y chapas, ya que pueden convertirse en proyectiles y provocar lesiones en personas, daños en vehículos o roturas en galpones y viviendas”.
También sugirió revisar los árboles cercanos a las casas y construcciones, “especialmente aquellos con ramas deterioradas o que puedan caer sobre las instalaciones. Las lluvias prolongadas ablandan el suelo y aumentan la posibilidad de que los árboles sean arrancados de raíz durante episodios de viento fuerte”, indicó el ingeniero agrónomo.
Otra recomendación es “evitar tareas rurales cuando existan alertas meteorológicas, siempre que sea posible, para no exponer innecesariamente a productores y trabajadores”.
El agrónomo advirtió, además, que los caminos rurales pueden deteriorarse, presentar zanjas, acumulación de agua y superficies resbaladizas. Por eso, exhortó a “no confiarse por conocer el recorrido habitual y a extremar los cuidados, especialmente al circular en motos o vehículos bajos”.
Seguros y prevención para las granjas
En relación con las granjas, los invernáculos y las instalaciones destinadas a la producción de aves, reconoció que “los fenómenos extremos pueden ocasionar daños difíciles de evitar, especialmente ante granizadas intensas y vientos muy fuertes”.
En ese sentido, destacó que “el MGAP subsidia parcialmente seguros para productores y que se trabaja para mejorar estas herramientas, en coordinación con el Banco de Seguros del Estado, de manera que resulten más útiles para el sector”.
El jerarca sostuvo que, ante la posible reiteración de eventos extremos, es necesario combinar medidas de prevención, contratar seguros y mejoras en las construcciones y en la ubicación de las instalaciones productivas. La institucionalidad agropecuaria, señaló, se encuentra “en sesión permanente para atender el escenario climático y coordinar acciones”.
Garibotto recordó que las condiciones meteorológicas también generan desafíos para los cultivos de invierno, por la necesidad de contar con períodos adecuados para la cosecha. No obstante, indicó que las lluvias pueden favorecer el crecimiento de las pasturas y beneficiar al sector ganadero, siempre que no se registren excesos que provoquen inundaciones y daños.
El objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta del sector productivo para reducir los perjuicios y permitir que los productores continúen con su actividad ante un escenario climático cada vez más desafiante.


