En el último piso del Teatro Solís se investigan y conservan miles de trajes que desde la década del 40 usaron los actores y actrices de la Comedia Nacional. Sobre esto conversamos con Sergio Marcelo de los Santos, encargado del depósito de dicho vestuario.
Roberto Saban: Cómo surge tu inquietud de seguir la carrera de Diseñador Teatral en la EMAD y de dónde viene tu pasión por el vestuario.
Sergio Marcelo de los Santos: Surgió mientras estaba en el viaje de Arquitectura Rifa durante 1995. En Ciudad de México fui a la ópera por primera vez ... L’elisir d’amore en el Bellas Artes. Ya me gustaba pero nunca había estado en una función. Repetí la experiencia en Viena, primero en la Staatsoper con Madama Butterfly y después en la Volksoper con Flauta mágica, donde viendo el programa con los bocetos de escenografía y vestuario me di cuenta de que era realmente lo que quería hacer. Me preparé, di examen de ingreso a finales del 96, comencé en el 97 y me recibí en el 2000. Empecé queriendo seguir las dos carreras a la vez y fue imposible. Puse arquitectura en paréntesis durante los años de EMAD, después retomé, pero abandoné definitivamente en 2004 cuando ya era funcionario del Teatro Solís.
Al principio pensé que iba a estar más enfocado en la escenografía pero mis primeros trabajos fueron en vestuario; incluso como funcionario del teatro trabajé en las temporadas de ópera, mayoritariamente en coordinación de vestuario. Aunque me parece que lo que he hecho más intensamente han sido proyectos de iluminación para danza contemporánea… En el plan de estudios que me tocó no había especializaciones, había que trabajar en todos los rubros; eso creo que definió mi interés por la dirección de arte que es lo que más me ha interesado en digamos los últimos diez años, más o menos.
En lo que tiene que ver con el almacenamiento, conservación y catalogación del vestuario con criterios de archivo, todo surgió de una pasantía en Madrid a la que me postuló el Solís en 2006, donde con mi colega Ana González Rodríguez pensamos un proyecto para la Comedia que instrumentamos a partir de 2008 comenzando con un perchero de la ópera Rigoletto que el teatro produjo en 2007.
RS: Tu perteneces al Centro de Investigación en Artes Musicales y Escénicas (CIAMEN, CENUR Litoral Norte, Universidad de la República) ¿Que líneas de trabajos se desarrollan allí?
SMS: El CIAMEN es un Polo de Desarrollo Universitario que se creó para el análisis de manifestaciones populares y académicas llevadas adelante por el Grupo I+D en el que trabajo -“Música y Artes Performáticas”(GIDMAPS) dirigido por la Dra. Marita Fornaro- que está definido por el trabajo interdisciplinario entre musicología, antropología, sociología, archivología, informática, gestión cultural, estudios teatrales… Desarrollamos distintos proyectos de investigación y vinculación con la sociedad en asociación con instituciones públicas y privadas del área de la cultura, de Salto, Paysandú y Montevideo. Esos proyectos tienen que ver con su historia institucional, con la historia de la crítica musical y teatral, migraciones, corporeidades, interpretación y composición musical (investigación y difusión de archivos personales de Zitarrosa y Darnauchans, por ejemplo), teatralidad, diseño y objetos teatrales (como el vestuario de la Comedia Nacional).
También tenemos un reconocido e intenso relacionamiento internacional a través de reuniones de expertos, congresos, visitas y trabajo colaborativo con otros investigadores.
Participo en dos líneas de investigación: historia e inserción social de instituciones teatrales (especialmente en Salto y Paysandú, los teatros Larrañaga y Florencio Sánchez), y música y teatro musical (zarzuela, carnaval, ópera).
Históricamente el grupo, que ya tiene más de diez años, se ha interesado por “atrapar lo efímero”, por trabajar con “lo incapturable”, característica principal de las artes escénicas: espectáculos en vivo que transcurren en el tiempo compartido entre performers y espectadores… de lo que hacen músicos, actores o bailarines en el espacio escénico solo nos quedan programas, fotografías, registros sonoros y grabaciones audiovisuales que completamos con entrevistas, anotaciones, bocetos, libretos y prensa. Uno de nuestros propósitos más fuertes es el cruce de esas distintas fuentes en cada investigación.
RS: Había tres casonas que guardaron durante años el vestuario cuando el incendio de 1998. Describile por favor a los lectores de APU.uy tu llegada a esos lugares y ejemplifícanos el panorama del estado de conservación.
SMS: Esas tres casas de la calle Bartolomé Mitre a la vuelta de Reconquista, a media cuadra del Solís, fueron la solución durante los años en que el teatro estuvo cerrado e incluso hasta después de que se terminaran las alas laterales. En 1998 todo lo que funcionaba en el Teatro fue desalojado y no se regresó hasta 2004-2008 (menos la EMAD). A esas tres casas se trasladó el taller de realización y el depósito de vestuario de la Comedia Nacional.
Entré por primera vez en el 2000 para seleccionar vestuario para mi examen de egreso de la EMAD y después en 2005 por otro préstamo. Después no volví hasta 2016 cuando ya estaban en desuso y cerradas, pero seguía guardada ahí la mayor parte del acervo (otra parte ya estaba en el Solís adonde se había trasladado el taller). Esta vez la entrada fue para la “operación rescate” que encaramos con un grupo de colegas con los que decidimos cumplir otra etapa de un proyecto que había comenzado casi diez años antes.
Las construcciones estaban deterioradas por su edad, por falta de mantenimiento y por problemas en las medianeras por construcciones nuevas. De manera que a pesar de todos los esfuerzos de las funcionarias del taller durante esos años para mantener los trajes colgados, ordenados e identificados, había avanzado un proceso de deterioro por suciedad (principalmente por la caída de revoques), por plagas (insectos y roedores) y por el exceso de prendas en un metraje de percheros limitado y muy comprometido.
¡Llegamos en el momento justo! Fue una conjunción entre nuestro interés profesional y el institucional de Jorge Navratil en el Departamento de cultura más la dirección artística y de producción de la Comedia de esos años a cargo de Mario Ferreira y Mercedes Souto.
RS: Sos un investigador apasionado del tema y has entrevistado a algunos sobrevivientes que usaron esas prendas como parte de la pesquisa. Contanos un par de anécdotas divertidas que ejemplifiquen ese rescate oral testimonial.
SMS: El contacto con los artistas involucrados es vital. El CIDDAE (Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas) del Teatro Solís -a cargo de Marcelo Sienra- lo viene haciendo desde su apertura en 2004, con lo que ya hay guardada gran cantidad de información aportada sobre las fotografías de los espectáculos de la Comedia Nacional; material que utilizo habitualmente para complementar los datos de los trajes del depósito. También habitualmente consulto a Levón para saber sobre obras anteriores a la década del setenta, y me dice que en esa época él era un muchacho de pantalones cortos…
A Estela Medina le he preguntado por ejemplo sobre los trajes de La dama boba de 1960 y 1963, además de comentarme que mucho del vestuario (también de otras obras del Siglo de oro español) había venido en los baúles del exilio de Margarita Xirgu, me dijo mirando las fotos: “¡Esa cinturita!”
Ella todavía me debe una respuesta: ¿el traje que usó en La zapatera prodigiosa (1972), es el mismo que usó China (Zorrilla) diez años antes en la producción del TCM? Este año encontré fotos, es exactamente el mismo diseño de Domingo Cavallero; falta saber si es el mismo vestido…
RS: ¿Los talles de los cuerpos de los que vistieron esas prendas 80 años atrás son los mismos que hoy?
SMS: Hay variaciones. Recuerdo que en una exposición sobre vestuario del Renacimiento que se hizo hace muchos años en el Palacio Taranco mostraban un traje femenino a escala real de un cuerpo de la época y se veía notoriamente más pequeño; eso lo documentan los historiadores y la justificación está seguramente en cambios en la alimentación a través de los siglos.
Algo parecido pasa al ver prendas usadas por actores o actrices hace cincuenta o sesenta años; nos damos cuenta de la diferencia de tallas. A veces esas diferencias las podemos particularizar y como dijo Estela, ver cinturas o talles que no nos imaginábamos diminutos con las fotos o por la idea que tenemos de actores o actrices. Nos pasó con China en el montaje de la última exposición del día del patrimonio 2022. Además de las medidas de cintura, contorno o ancho de espalda, donde más se puede ver esa diferencia es en guantes y zapatos… ¡Podemos verificar esa cuestión estadística en nuestro depósito!
RS: ¿Desde qué año hay prendas en ese espacio que antes se llamaba SALA DE PINTURA , cómo están ordenadas y cuántas hay. ¿Están siempre entrando nuevas prendas de producciones recientes?
SMS: Los más antiguos son de 1948, segunda temporada de la Comedia…
Aplicamos dos criterios: por un lado las prendas genéricas utilizables obra tras obra, ordenadas por tipo, color, talle (una separación de la que se ocupan mis compañeras del taller de realización). Y por otro los trajes identificados con obras (y dentro de ellas con los actores o actrices que las vistieron) con lo que a través de los títulos podemos ordenar por año. En muchos casos, no hay identificación, con lo que esta separación depende de la información que hay que ir a buscar al archivo, o de la memoria de Mariela Villasante, encargada del taller de realización.
Dentro de este segundo grupo tenemos una colección especial que es la de “prendas tesoro”; las llamamos así porque tienen valores especiales: edad, quién las usó, por las obras, los directores o los diseñadores, si son referenciales, por los materiales, por las técnicas utilizadas en su confección… a veces uno solo, a veces la combinación de varios o todos esos aspectos. De este grupo de tesoros vamos separando los que pasan por nuestro proceso de limpieza y guarda según criterios preventivos a la espera de que con los años se ejecute un proyecto de museo, todavía en ideas. En esto trabajo con la Profa. Claudia Coppetti y un grupo rotativo semestral de la Carrera de Diseño teatral de la EMAD.
En la medida en que todavía no hay un catálogo completo, solamente puedo seguir estimando el número de prendas y accesorios (sombreros, zapatos, carteras) que guardamos. En 2019 conté 8500 perchas; pensando que a veces cargan más de una prenda… siempre hemos hablado de 10000 o más objetos. La cantidad varía en la medida que salen prendas por descarte (en caso de mal estado, donaciones o exceso de ejemplares del mismo tipo en genéricos), por reuso o reciclaje y entran producciones nuevas cada cuatrimestre con los estrenos en las tres salas (Solís, Zavala Muniz y Sala Verdi). Además en el mismo depósito y con los mismos criterios se guarda el vestuario de las óperas del Solís desde 2007 a la fecha…
Con ese movimiento y esa organización, utilizando percheros móviles, flexibilizando la utilización del espacio, la antigua sala de pinturas -un espacio sobre la platea, dedicado antiguamente a la realización de telones para escenografía-, será por mucho tiempo el lugar “provisorio” de este “patrimonio en perchas”.
RS: ¿Esta colección patrimonial tiene parangón en cuanto a número de prendas y sistematización como la que has hecho tu y tu equipo con otros teatros de la región?
SMS: Bueno, no lo sé exactamente. Sé del caso del Theatro Municipal de São Paulo y de la “memoria feita a mão” del Grupo Galpão de Belo Horizonte (Minas Gerais), pero no los visité. Estuve hace muchos años en el depósito del Teatro Argentino de La Plata, pero no sé en qué condiciones estará ahora después de tantos años fuera de actividad… Estuve en el del Colón y en el del San Martín de Buenos Aires, que tienen distinta sistematización. La del San Martín está emparentada en cierta manera con la nuestra -de ahí tomamos lo de “colección tesoro”, por ejemplo- porque deriva de la misma idea, de los “almacenes” de los teatros madrileños. Tuvo un espacio específico que creo que se perdió por decisiones inmobiliarias del gobierno porteño… Estoy esperando la posibilidad de conocer el del Municipal de Santiago…
Acá en Montevideo también están El Galpón y el Sodre (en el Auditorio y en la Nelly Goitiño).
RS: La visita guiada a la que asistimos fue piloto. ¿Hay proyectos de darlas con asiduidad y que mecanismos piensan para mostrar al público algunas de las piezas históricas que allí guardan?
SMS: Empezamos este año. Antes recibíamos visitas puntuales y ahora organizamos pequeños grupos, con cierta regularidad y previamente agendados. Fue una idea del Director General y Artístico actual (Gabriel Calderón) que pusimos en práctica con el productor, Felipe Villarmarzo, como parte de nuestro compromiso de gestión. Nos propusimos una visita en cada cuatrimestre, pero pronto pasaron a ser mensuales. El año que viene supongo que evaluaremos cómo fue la experiencia de este año y veremos qué proponer en el período siguiente. También producimos muestras en nuestra “cápsula” dentro de la Sala de Exposiciones del Teatro Solís; ya hemos realizado varias también en el foyer. Ahora queremos experimentarlas fuera del teatro, fuera de Montevideo y del país.
------------------------------
Sergio Marcelo de los Santos: Especialista en Gestión Cultural (Posgrado Diploma en Gestión Cultural, Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de la República, 2015). Diseñador Teatral egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD, 2000). Maestrando en Ciencias Humanas opción Teoría e historia del teatro en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UdelaR). Desarrolla su actividad profesional en Montevideo. Diseña vestuario, escenografía e iluminación, para teatro, danza contemporánea, ópera y zarzuela, e investiga sobre artes escénicas y musicales.


