06 de Agosto del 2021
Eduardo
Un caso extraño para el interior
Niña de 16 años asesinada por no querer volver con el joven violento
 El fiscal Carlos Motta dio detalles sobre el femicidio
Foto: Eduardo Lima

El femicidio de una niña de 16 años en un pueblo con unos 400 habitantes es una noticia triste, pero mas aún viendo el contexto, ya que su matador era su expareja, de 21 años de edad, y la mató porque no quiso volver a vivir con él, dado su historial de violencia.

Un nuevo femicidio (y van 14 este año) se registró en un pequeño pueblo del interior sanducero, donde aún puede verse el matrimonio o concubinato de adolescentes con jóvenes... y a veces no tanto.
La muerte de una niña de 16 años de edad a manos de su expareja de 21 -que después se suicidó- pone en tela de juicio muchos de los pre conceptos que hay entre ciudad y campaña, entre nacer y crecer en una ciudad “agobiante” y “estresante” a hacerlo en la “tranquilidad” del campo, donde todo es mas “sano”.
Porque hay un denominador común, y es el histórico sentido de pertenencia que tiene el hombre sobre la mujer. En la ciudad y en campaña, no hay diferencia. El fiscal Carlos Motta dijo que tenía una “personalidad muy rígida, donde la mujer debe acatar lo que el hombre dice”.

El hecho, según se supo, es que la relación de convivencia entre ambos se había registrado desde más de un año antes -cuando la niña tenía 15 años- y que ella se había ido a la casa de su hermana cansada de la situación de violencia, según confirmó la investigación policial.
Hasta que el miércoles, la chiquilina llegó a casa de su hermana en pueblo Beisso, a unos 20 kilómetros de Guichón y 110 de la capital departamental, e ingresó a la casa mientras su hermana salía al patio a tender ropa.

Pasada la hora 16, llegó hasta allí la ex pareja, el joven de 21 años, que le pidió retomar la relación, cosa a la cual la niña se negó y él amenazó con matarla. Según el fiscal, el hombre fue a su casa y volvió con un rifle calibre 22, ingresó a la casa amenazando a la hermana de la víctima -que salió a buscar ayuda- reclamandole a la ex novia que volviera con él, pero al negarse, disparó dos veces, y una de ellas la mató. Cuando salió de la casa, vio que venían varios vecinos a ver que pasaba, y se autoeliminó.

Motta dijo que en Uruguay “todo el mundo se prepara para estar en pareja y para casarse, pero nadie está preparado para la separación. Estos casos de celotipia son situaciones donde el hombre tiene intolerancia a la frustración de las pérdidas. No acepta el no de la mujer y hay una frustración que lo enloquece. La mujer demora en decirle no al hombre, en leer la situación de maltrato y ponerle un freno. Cuando la situación avanza, el tipo cree que tiene la situación dominada y quiere imponer su decisión. En este caso, la peor de las decisiones”

Aparentemente, el machista sentido de pertenencia, el “mía o de nadie” sigue campeando en Uruguay, en casos que además generan la duda sobre la importancia de aumentar o no las penas de prisión para quienes cometen femicidios, cuando en muchos casos ellos mismos se dictan la pena capital.