Los campos siguen produciendo pero no hay forma de transportar el crudo ya que Irán cerró el Estrecho de Ormuz a cualquier embarcación que no sea china, y se teme que la guerra escale y se prolongue y aunque el G7 anunció la liberación de las reservas de crudo esta solución está lejos de ser definitiva o suficiente
El conflicto en Asia Occidental (Medio Oriente) ya empezó a generar los resultados temidos, ya que en pocos días los precios internacionales del petróleo subieron entre 18% y 22% pasando la barrera de los U$D100 por barril de crudo. Alrededor del Golfo Pérsico es donde se encuentra la mayor parte del petróleo en producción a escala global.
Las mayores reservas de crudo a nivel global se concentran en Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, mientras el 20% de la producción mundial de crudo, proveniente de esa región sale por el Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz, un delicado paso de 38 km de ancho en su parte más angosta y que está bajo el control absoluto de Irán.
Esta región durante los últimos 30 años ha sido objeto de un ambicioso plan de control por parte de Estados Unidos, que ha fortalecido su presencia militar luego de hacerse del control político de países como Irak, Afganistán o Kuwait, por lo que Irán ha sido el último bastión antinorteamericano en la región, postura que lleva ya cerca de 45 años.
Los ataques lanzados desde Israel y Estados Unidos contra Irán desde el pasado 28 de febrero han generado una respuesta en que todos los países cercanos con bases militares norteamericanas están bajo fuego, mientras Israel parece haber ignorado los resultados de la llamada guerra de los 12 días en invierno pasado, cuando Irán dejó claro que tenía la capacidad suficiente para vulnerar el sistema de defensa antiaéreo israelí.
Esta situación ha generado una reconfiguración de esta región, que durante la última década se había consolidado como el referente global de la riqueza y la ostentación. Los videos que circulan hoy de innumerables ataques contra Abu Dabi o Dubai golpean seriamente esa narrativa y develan la fragilidad de estos grandes centros urbanos que fueron arrebatados al desierto en pocos años gracias a los estables ingresos derivados del petróleo.
Por ahora, a pocos días de haber iniciado las confrontaciones, los problemas del comercio petrolero son principalmente logísticos, es decir que la mayoría de campos petroleros siguen extrayendo con normalidad, pero no es posible transportar el crudo debido a las confrontaciones, lo que hace que se deba rebajar el ritmo de producción y ya se empiezan a presentar problemas con el almacenamiento a gran escala.
Trump ha planteado que será una guerra corta y luego de “neutralizar la amenaza nuclear iraní” los precios volverán a la normalidad, sin embargo este optimismo no es compartido por la mayoría de analistas sobre el conflicto, que alertan sobre los signos de tratarse de un conflicto prolongado y devastador para la región, pues Irán lleva décadas preparándose para esta guerra, mientras que su capacidad militar ha probado ser muy superior a la que se esperaba inicialmente.
Si el panorama se mantiene, posiblemente los problemas de la producción de petróleo pasen de ser logísticos a estructurales, pues es sabido que llega un punto en las guerras en que la infraestructura de los países se convierte en objetivo militar de alto valor, lo que generaría un problema mucho más serio de abastecimiento a largo plazo, lo que se vería reflejado en los precios.
Este escenario afectaría profundamente a la gran mayoría de países de lo que hoy se coincide en llamar como occidente, cuyas economías están profundamente ligadas a la matriz productiva OTAN (EEUU - Europa), mientras de otro lado favorecería significativamente a China, no solo por ser hoy el único país con paso libre por el Estrecho de Ormuz, sino porque avanza velozmente hacia el cambio de matriz energética, lo que en algunas décadas la haría completamente autónoma y sustentable a nivel energético.
Por lo pronto el G7 planteó como plan de emergencia la liberación de las reservas estratégicas de crudo, y seguramente el plan de apropiación del crudo en Venezuela se agilice, sin embargo aun cuando esta es la mayor reserva que tenga un país a nivel mundial, es solo la cuarta parte de la suma de las reservas que hay en Asia Occidental, y con un tipo de crudo pesado, que requiere mucha mayor inversión para su refinamiento.
Por ahora las hostilidades se mantienen y poco a poco las consecuencias se van sintiendo en la economía global, ya que el petróleo trae aparejada una compleja serie de entramados macroeconómicos a nivel global.


