Bajo la dirección de Esteban Louise, el 13 mayo en la Sala Eduardo Fabini tuvimos el gusto de ver y escuchar al Coro Nacional del Sodre a lo largo de un recorrido por famosas melodías de jazz.
Un programa que inició y finalizó con composiciones de Bob Chilcott, que en 1955 combinó pasajes de misa en latín con el jazz tradicional. Comenzaron con ¨Nidaros Jazz Mass¨ y al final cantaron ¨A Little jazz mass¨ del mismo autor británico.
Siguió una composición de Kirby Shaw, compuesta en 1942 titulada ¨A capella¨. Un prodigio de voces sin acompañamiento musical que comenzaba a augurar un espectáculo de alta calidad.
Imaginemos a unas veinte Sopranos y otras tantas Mezzos-Contraltos contagiando entusiasmo rítmico, sumadas a los casi treinta Tenores y Barítonos-Bajos en las filas de atrás iluminados con elegante diseño de luces que hacían del escenario un agradable cuadro estético.
Los hombres - lejos de sus atriles- y cerca del público cantaron de Fred Fassert una canción de 1935 ¨Barbara Ann¨ que conocimos una versión muy popular en la década del 60 por los Beach Boys.
Las mujeres hicieron lo propio con ¨Mr. Sandman¨ de Pat Ballard una canción de 1899.
Esteban Louise es Director Artístico y Musical del Coro Nacional del Sodre desde el 2010 y fue conduciendo la velada hacia los puntos fuertes que se dieron con los solos.
El barítono Álvaro Godiño cantó con mucho swing ¨The way you look tonight¨.
¨Dream a Little dream of me¨, aquella mítica versión que conocimos por The Mamas and The Papas la cantó la Mezzo-Soprano Stephanie Holm con una dulzura que conquistó grandes aplausos.
El Tenor Damián Élida cantó ¨Dream a Little dream of me¨, con una rica variedad de registros y dejó al público ávido de más.
Los solistas -que son parte del coro- salieron de atrás de sus atriles hacia el proscenio y por momentos nos dieron la espalda para cantarle a sus propios colegas, mostrando una comunión grupal poco habitual.
Merece crónica privilegiada el trío de músicos invitados. Con virtuosismo, Nacho Labrada desde el piano dirigió al trío. Tato Bolognini manejó su batería con un profesionalismo pocas veces visto. Hizo las delicias haciendo malabares con los palillos al aire y batiendo solamente las maderas. Nacho Correa protagonizó una noche memorable con el contrabajo.
El bis solicitado por el público nos levantó a todos batiendo palmas culminando una joyita de espectáculo. Una verdadera gala de jazz, sin divismo y con profesionalismo.


