“Las puertas del juzgado están abiertas para los que quieran plantear un problema”, dijo la Jueza de Paz, Deborah Cebriá. Y es así, trabaja con gran dedicación todos los temas, y está sorprendida por el alto grado de violencia de género y consumo de drogas en Nueva Palmira.
En su despacho con ventana a la calle Rodó, atendió al Portal Apu.uy y habló de los temas de urgencia, sociales, que más llegan al juzgado diariamente. Su accionar no pasa desapercibido en la ciudad.
Un viernes, pasadas las 14.30 horas, se hizo presente en el Centro Mec, al grupo T* de usuarios consumidores, acompañando a un chico que le había prometido que quería dejar de drogarse, casualmente de ese hecho fue testigo Apu.uy en el Mec (J. Laguna y Varela). “No me cuesta nada caminar dos cuadras del Juzgado al Mec”, dijo la profesional. Al rato derivó a los padres, al grupo T de familiares de consumidores. La Jueza de Paz de Nueva Palmira, Deborah Cebriá, especializada en medios alternativos de solución de conflictos, no anda con vueltas, busca soluciones dentro de sus competencias de urgencia.
Marihuana y cocaína
El trabajo es permanente, atendiendo casos de violencia y drogas. Antes el juzgado recibía principalmente denuncias de violencia de género y violencia doméstica, ahora los problemas de drogadicción son tantos como los primeros. Remarcó que "hay muchísimos casos de violencia y consumo en Palmira, esa comprobación surge en conversaciones con colegas, ellos atienen un caso por semana y yo todos los días".
-Por lo general vienen los padres porque el hijo le robó la garrafa, el televisor para comprar una bolsita chiquita de droga. Derivo los delitos de hurto a la Fiscalía, pero también está la labor social del juez, y vienen muchos padres a hablar conmigo. Las puertas del juzgado están abiertas para los que quieran plantear un problema. Llamo a la persona (consumidor), converso con él y trato de saber si quiere salir de las drogas, he logrado, en algunas ocasiones, recuperar gente. Como me enteré que existían los grupos T*, me fui a informar, vi que son muy buenos y trato de derivar casos ahí.
Por lo general son las mamás las que acuden a plantear situaciones, algunas son desesperantes. Si viene la mamá sola, llamo al padre, porque siempre tienen una visión diferente. En uno de los últimos casos, el padre no quería exigirle más al hijo y echarlo de la casa para ver si se daba cuenta solo del daño que se hacía y hacía consumiendo. La madre –como nosotras somos más protectoras- pretendía seguir dándole de comer. Eran dos visiones antagónicas, por eso trato de llamar a los padres para llegar a un acuerdo y se comprometan con los grupos T. No los derivo, los invito a concurrir.
Buscando la efectividad en la labor social, cita los casos de problemas de consumo los días viernes cuando funcionan los grupos T, si la persona está dispuesta a recuperarse la acompaño o derivo al Mec.
Aclaró que el primer paso es hablar con el adolescente o joven. Le ha pasado que la persona adicta no quiere salir de eso, no quiere una ayuda, de todas formas, queda abierta la puerta del juzgado.
Hay padres que, desbordados por la problemática, piden la internación compulsiva del hijo, “como juez de paz no puedo hacer eso, es competencia del Letrado. Considero que obligar a una persona a hacer un tratamiento no es efectivo, va a terminar escapándose por la ventana”.
-Nueva Palmira tiene un elevado número de consumidores de marihuana en primer término y cocaína en segundo lugar. Cuando les pregunto a qué edad comenzaron a consumir, todos me dicen que a los 13 o 14 años, en la edad liceal. Les pregunto por qué se iniciaron en las drogas y me dicen que fue ‘para probar’, ‘para encajar con los amigos’ o porque pasaban mucho tiempo en la calle, para evitar ver ‘las peleas de los padres’ y así “cayeron en las drogas”.
Si los chicos que llegan al juzgado son menores de edad los deriva al CNA. Y al preguntarle quiénes consumen más, respondió que cada diez casos, ocho son varones.
Los varones se están “animando a denunciar”
La violencia doméstica acá en Palmira es impresionante, dijo la doctora Cebriá al portal Apu.uy, y aclaró que la de género es cuando la víctima es la mujer. El juzgado de paz toma las medidas cautelares: no acercamiento, no comunicación por el plazo de 180 días, el retiro del agresor del hogar, después tomamos audiencias, y las elevamos al Letrado, el cual ratifica las medidas que adopté o las modifica.
La justicia hace seguimiento de los casos y la policía ha avanzado en el tema, principalmente hay una funcionaria en la Seccional de Palmira, Fernanda Raffo, que es excelente, preocupada por los casos de violencia, trabaja muchísimo y muy bien.
En las situaciones de violencia doméstica, que son muchas, los hombres se están animando más a denunciar el mal trato psicológico que sufren.
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En la violencia de género los hijos son víctimas por reflejo, como le decimos nosotros. No son atendidos, buscan una salida, y esa salida en Palmira es la droga, muchas veces.
No pasó por alto los problemas, por ejemplo, de violencia del nieto hacia la abuela. Y llegan denuncias –generalmente de vecinos- sobre ancianos en estado de abandono, en esos casos podemos hacer una visita, comunicar a ASSE, y pasamos el informe al Letrado.
La decisión de ingresar o no a un Hogar de Ancianos es potestad del adulto mayor, si está en sus cabales tiene la libertad de decidir. “Siempre defiendo sus derechos, si se siente bien y quiere quedarse en la casa, si tiene un referente, un hijo, o alguien, puede quedarse. Contra la voluntad de la persona capaz no se puede ir, merece todo el respeto”.
*Grupos T, funcionan en el Centro Mec los viernes a cargo de los profesionales Carlos Márquez (Colonia) y Ana Claudia Carmona (Carmelo). Los usuarios (consumidores) tienen sus reuniones los viernes a las 14.30 horas. Y los familiares a las 15.30 horas. Gratis. Sin inscripción previa.


