En diálogo con portal Apu.uy, el coordinador de bancada del Frente Amplio, Daniel Caggiani, hizo un repaso de la transición de gobierno, que culmina el próximo sábado 1° de marzo con el traspaso de mando presidencial en el Auditorio Adela Reta. El Frente Amplio renovará sus votos por cuarta vez a la cabeza del gobierno nacional, y a cuarenta años de democracia ininterrumpida.
El senador por el MPP, se refirió las políticas “más urgentes” que entiende que tiene que encarar el nuevo gobierno, “con una mirada que englobe a todas las situaciones: la violencia, el acceso a la salud, acortamiento de horas para acceder a profesionales de la salud, los temas de salud mental, los temas que hacen a la inclusión social, el fomento de la producción nacional y sobre todo del trabajo”. Dentro de esto, señaló la necesidad de mejorar las condiciones laborales, el crecimiento del salario, y de las jubilaciones y pensiones mínimas “porque son lo que asegura después achicar la brecha entre los salarios y las jubilaciones máximas y mínimas”.
Dentro de la lista de “urgencias”, dijo que “hay urgencias dentro de las propias urgencias”, como “la pobreza estructural y la pobreza extrema infantil, que es lo que más nos golpea”. En ese sentido, puntualizó que además de tener “un problema demográfico -nacen menos personas de las que mueren-”, hay miles de niñas y niños que nacen en esa situación de vulnerabilidad. “Y ni qué hablar de las personas privadas de libertad, las personas en situación de calle, las niñas y niños frente a la violencia. Tiene que haber una mano tendida, por lo menos una mirada específica”, valoró.
A su juicio, esta visión puede generar “grietas que se pueden colar en las diferentes oposiciones que va a tener el Frente Amplio. Soy de los que piensan que existen muchas oposiciones: hay algunas que están trabajando desde el 24 de noviembre en contra del Frente Amplio porque no asumieron las derrotas, y hay otras que sin dudas van a trabajar por el bien del Uruguay y creo que con esas el Frente Amplio va a poder trabajar para buscar el camino del medio”.
“Uruguay tiene problemas estructurales que no se solucionaron sino que más bien se agudizaron estos 5 años, hay urgencias evidentes. Y si le sumamos además las variables políticas parlamentarias, sin dudas creo que la responsabilidad es mucho mayor”.
-¿Qué perspectivas hay para votar la ley de presupuesto y rendición de cuentas?
“Sin dudas es la ley madre de cualquier gobierno, porque ahí se visibiliza desde el punto de vista financiero y contable, sobre todo económico el plan de gobierno. Ahí le ponés las monedas a los planes que vas a priorizar, no solamente en el discurso sino en la acción. Es una parada muy importante, porque el Frente no tiene mayoría en las Cámaras. Resolverlo va a ser una parada importante en términos de exigencia para encontrar las grandes mayorías que nos permitan tener la aprobación en las Cámaras. Creo que ese es uno de los centros o hitos de este año, además de la Rendición de Cuentas, que si bien el Frente Amplio tiene (votos, ndr) para aprobarla, lo que también es verdad que nos va a dar como cierto sentido unificador, certero, un punto de partida -el punto ‘cero’ le decimos nosotros- en lo que va a ser la agenda del actual gobierno. Algunos senadores del oficialismo han dicho que le entregan al próximo gobierno una Ferrari, nosotros decimos que si es una Ferrari la chocaron toda, está embargada y además está fundida. Eso también se va a evidenciar en el debate sobre cuál va a ser el punto cero, el punto de partida.
También hay temas que no hacen tanto a los temas presupuestales y financieros, pero que sí hacen al estado de situación institucional del Uruguay, que todavía no tenemos una integralidad. Hay varios organismos que tienen una deuda flotante, un porcentaje importante de su presupuesto como por ejemplo el caso de ASSE, estamos hablando de 1.200 millones de dólares. También el caso de Ancap, es una empresa que pasaron diciendo que la fundimos; la entregamos con 150 millones dólares de superávit, y ahora tiene más o menos la misma cantidad de millones de dólares de déficit, o sea casi 150 millones de dólares. Se timbearon 300 millones de dólares en el medio.
Y además al mismo tiempo otros organismos como el caso de ASSE, que no solamente tiene esa deuda importante sino que tiene lo que le digo yo, un operativo a ‘taco fisher’, que están metiendo a troche y moche a funcionarios que fueron ingresados por algunas componendas políticas de la coalición de gobierno y ahora los están dejando como funcionarios presupuestados, que es la peor de las prácticas que puede hacer cualquier gobierno. Entonces creo que el estado institucional todavía no lo conocemos, no sabemos qué va a pasar en los organismos públicos, qué está pasando en los ministerios. Y creo que sin duda, la ética y el republicanismo en la función pública va a ser uno de los temas de debate, y creo que en ese sentido también el nuevo gobierno va a tener que comprar varios cepillos de alambre para poder también sacar ese óxido que existe en distintos lugares de la institución pública.
-¿Cómo es la hoja de ruta planteada en coordinación con los representantes de los otros partidos? ¿Qué temas se plantean como cruciales?
Ahora la oposición está concentrada en los cargos para poder integrar los organismos estatales y las empresas públicas. Esta primera instancia es importante porque en la medida que haya acuerdo en eso que es un acuerdo político -porque no hay ninguna norma escrita en ese sentido-, eso nos va a permitir despejar el camino para poder también tener una hoja de ruta más robusta que tenga que ver con la necesidad de tener de acuerdos multipartidarios en algunas áreas de gobierno pero también en algunos temas que hacen a la designación de los organismos de contralor y también de los ministros de la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo. En este quinquenio o por cumplimiento de los años de tope máximo de edad o porque cumplen más de diez años de actividad en los organismos, los cinco ministros de la Suprema Corte de Justicia y los cinco ministros del Tribunal de lo Contencioso Administrativo terminan su mandato, entonces también ahí hay sin duda una necesidad de que se deje de pasar de la lógica de que se termina resolviendo por vía de que asume quien es el más viejo del Tribunal de Apelaciones correspondiente -desde hace ocho años que no hay un acuerdo multipartidario en ese sentido-.
-Respecto a la posibilidad de que haya un Ministerio de Justicia, ¿es una posibilidad cierta?
Seguramente eso va a ser parte de las consideraciones que va a hacer el Poder Ejecutivo, hay que analizarlo bien. Personalmente yo no soy de la idea de que deba existir un Ministerio de Justicia y que este gobierno tenga que construir uno, pero seguramente son parte de las cosas que vamos a tener que conversar entre las bancadas del gobierno y la oposición. Sin duda que hay que meterle el diente a algunos temas como la designación de un Fiscal de Corte que no sea un fiscal subrogante. Hay un fiscal subrogante y un fiscal de Corte que realiza su mandato. La necesidad de descentralizar las defensorías públicas y fortalecerlas sin dudas también es importante, y la necesidad de trabajar con el Instituto Nacional de Rehabilitación, que de rehabilitación tiene muy poco, solo el nombre, porque en realidad las personas cuando entran al Instituto salen peor que cuando entraron. Sin dudas esos son temas a los que hay que hincar el diente. Yo no sé si se solucionan creando una titularidad o más bien fortaleciendo lo que ya existe, y luego que eso sea una proyección natural. Pero en Uruguay muchas veces se discute antes la parte por el todo y no el todo por la parte.


