Comisiones de fomento activas, participación comunitaria y escuelas que permanecen abiertas aún con escasos alumnos, son parte de una realidad que distingue al departamento de Colonia.
En un contexto en el que la participación comunitaria atraviesa dificultades en distintos ámbitos, “el departamento de Colonia mantiene un vínculo particularmente fuerte entre las comunidades y las instituciones educativas públicas, tanto en las zonas urbanas como rurales”, destacó Limber Santos*, Director de Educación Rural, en diálogo con el Portal APU.UY
Para Santos las comisiones de fomento tienen un papel central y “su participación va mucho más allá del apoyo económico. Se involucran en actividades culturales, sociales y en distintas iniciativas que se desarrollan en las instituciones educativas. Hoy, cuando hay crisis de participación en todos lados, creo que Colonia es el departamento del país donde esa participación se mantiene en una dimensión muy considerable”.
Vinculó esa realidad con las culturas locales, aunque con diferencias según cada localidad. “Eso es un potencial en las escuelas, en los liceos y en la UTU: la comunidad se involucra en las instituciones públicas”,
Una escuela rural abierta aunque tenga un solo alumno
“Uruguay tiene una particularidad que no se da en ninguna otra parte del mundo: si hay un alumno, la escuela se mantiene abierta”, dijo Santos teniendo presente la despoblación del campo.
La decisión está vinculada a las características de la ruralidad y a las distancias que deben recorrer los niños para acceder a otra institución educativa. “Si bien en algunos lugares trasladarse 15 kilómetros puede resultar relativamente sencillo, en otras zonas rurales la falta de transporte colectivo, los caminos en malas condiciones y las distancias, hacen que el traslado sea mucho más complejo. Esta realidad se presenta especialmente en zonas del norte y centro del país”.
Cerca de mil escuelas rurales permanecen abiertas
Actualmente, “Uruguay cuenta con unas 995 escuelas rurales de puertas abiertas, mientras que entre 200 y 300 han cerrado a lo largo de los años, muchas de ellas se han convertido en taperas. Sin embargo, el cierre de una escuela no siempre significa que el vínculo con la comunidad desaparezca”, sostuvo. La propia comunidad puede apropiarse del espacio y darle nuevos usos, especialmente mediante proyectos socio productivos. “En Colonia existen ejemplos de antiguas escuelas rurales que son mantenidas por los vecinos y utilizadas para ese tipo de iniciativas”.
Para Santos, esto constituye un aspecto positivo, porque permite conservar los edificios y mantenerlos en condiciones, incluso ante la posibilidad de que en algún momento deban volver a funcionar como escuelas.
Una realidad rural que cambia
La educación rural se desarrolla en un escenario marcado por una población dispersa y por movimientos demográficos que pueden modificar rápidamente la matrícula de una escuela. “Es muy cambiante la sociedad rural de hoy”, resumió Santos.
En los últimos años se han registrado situaciones en las que escuelas que habían cerrado por falta de alumnos, debieron volver a abrir sus puertas. Durante este año, siete escuelas rurales fueron reabiertas en el país. El fenómeno no implica necesariamente un crecimiento general de la población rural, sino movimientos puntuales de familias con niños en edad escolar que hacen que, en determinados lugares, vuelva a existir la necesidad de contar con una escuela.
De esta manera, una institución puede cerrar cuando deja de tener estudiantes y, algunos años después, reabrir ante la llegada de nuevas familias.
Una institución que forma parte de la identidad local
Para el Director de Educación Rural, la experiencia de Colonia muestra la importancia que tiene el vínculo entre las instituciones educativas públicas y las comunidades donde están insertas. “Las instituciones educativas públicas no podrían funcionar si no es en el marco de un vínculo estrecho con la comunidad donde están”.
*Limber Santos, Director del Departamento de Educación Rural de Primaria, cargo al que renunciará porque mediante voto obligatorio de maestros y profesores de la Educación Pública, fue electo el 3 de octubre, para integrar el Codicen desde febrero 2027.


