25 de Julio del 2022
Nancy Banchero
Con Carlos Bevegni Donnini
Tratando su adicción a las drogas y aceptar la silla de ruedas
Carlos Bevegni
Foto: Apu.uy

En el 2008 iba en moto e impactó contra un carro. El siniestro le provocó lesiones que le impidieron volver a caminar. Carlos Bevegni Donnini (36 años) ha pasado por etapas muy duras, conmovedoras, pasando incluso por  la adicción a las drogas y el no aceptar ser dependiente. Pero así como pasó por la oscuridad, logró alcanzar la luz. Un testimonio conmovedor, que tuvo el coraje de compartir con Apu.uy para ayudar a otras personas.

Hace más de un año se radicó en Argentina para tratar su adicción a las drogas, generar un cambio de vida que todo su interior pedía a gritos. Se escuchó y hoy es un joven hombre que tiene otra mirada de su yo y del mundo.
Desde el vecino país escribió en las redes sociales  hace unos días: “Por momentos digo 'qué hago  'solo', mudándome de un lado para el otro en mi situación de estar en …' Y pensar que  tengo  mi familia, amigos, etc etc…. Pero no! Yo hoy elegí esta vida loca pero linda donde me da calidad de vida, donde puedo generar vínculos sanos, donde tengo sentido de pertenencia, donde hay cosas para hacer para nosotros. No quiero volver nunca más a la vida de antes que no tenía sentido de nada, me faltaba motivación,  me llevaba a no comprometerme con nada, y como consecuencia terminé cayendo en las drogas que fue difícil de dejarlas por mi cuenta. Así decidí salir de la comodidad y seguir esta forma de vida”. Un mensaje muy fuerte, y nos llevó a seguir conversando con Carlos.

¿Estás en Luján o te mudaste a otro lugar?


-En estos momentos -dijo el martes pasado- me estoy mudando de Luján a la capital, a Belgrano. No estaba en mis planes, pero los argentinos creen que por ser uruguayos tenemos plata, por eso tuve que buscar otro lugar dónde alquilar.  
Acepté tener un  operador terapéutico que me acompaña día a día. El  poder hacer las cosas yo solo se acabó. Acepté que estoy en silla de ruedas y que igualmente puedo  hacer una vida hermosa. No  soy el mismo de antes, ahora acepto, pido ayuda. Antes estaba cerrado a todo eso, me decía que podía solo con todo. Y estaba equivocado con ayuda todo es más fácil y no ando renegando tanto, como quien dice.

¿Por qué decidiste instalarte en Argentina?


-Más que nada para hacer un tratamiento contra las drogas. Estuve un año internado. Sigo el tratamiento en la Comunidad (Hospital) de día.  Decidí quedarme  en Argentina porque hay una comunidad muy grande para nosotros los que estamos en silla de ruedas, como los que tienen otras discapacidades. Hablamos el mismo idioma como quien dice, me siento muy incluido, hay muchos deportes adaptados, yo estoy haciendo  tenis de mesa. Hay una infinidad de deportes que podemos practicar acá.  Voy a un centro donde se puede hacer   basquet, tenis de mesa, de todo. La calidad de vida de acá no la tenía  en Uruguay, en fisioterapia, deportes, estoy muy contento por ese  lado.


Desde mi experiencia puedo decir que en Uruguay la sociedad  juzga mucho al que tiene problemas con las sustancias y no se da cuenta que a veces es una enfermedad, y en vez de juzgar hay que ayudar a las personas. En Argentina la sociedad es más abierta, hablar acá de recuperación es moneda corriente.

¿Cómo trabajaste el problema de la adicción a las drogas?


-Primero hice un tratamiento ambulatorio en Montevideo, y no me dio resultado.  Y cuando quise internarme  en una clínica me pusieron miles de peros. Necesitaba que  modificaran algunas cosas como el baño, le hice la propuesta de hacerme cargo yo de los costos y me pusieron nuevamente peros. La mutualista me cubría la estadía pero no tenía infraestructura accesible. Ante la desesperación por mi consumo, y con mi familia que siempre está,  empecé a buscar otras alternativas.  


En 2021 empecé a hacer los trámites por el consulado argentino en Colonia ante la desesperación de no encontrarle la vuelta al problema del consumo, uno no puede salir de las drogas solo, porque el consumo te gana por más que esté tu familia al lado. Entonces me dije me voy a tratar en un lugar que realmente me ayude, y me vine a Argentina.  Y hoy por hoy es la mejor decisión que tomé en mi vida. Ojo me costó, estuve un año internado. Sigo en tratamiento, sigo cuidado, en una comunidad terapéutica. Dejar de consumir es fácil, el punto es que si no cambiás los hábitos de vida, el consumo va a aparecer nuevamente.   Acá te enseñan a cambiar tus hábitos, a que sean sanos,   saludables, y  aquí estoy.


En el 2008 sufrí un accidente mientras trabajaba, podría haber sido estando de joda como tantas veces anduve. Y hoy gracias a mi renta del Banco de Seguros   me puedo  sustentar. Además aquí  estoy estudiando Marketing digital, que es algo lindo, que estoy re enganchado. Hago un montón de cosas.

¿Estás adaptado?


-Cuesta estar acá solo pero fue lo que elegí. A veces a uno le dan ganas de tomarse 'el palo' e irse a Nueva Palmira y estar con la familia, en casa, en la cómoda. Pero fueron esas comodidades que  me llevaron al consumo, a una mala calidad de vida.
Vivo el presente, dejo que afloren las emociones, llorar, pero siempre convencido que quiero  seguir esta vida en la que me siento cuidado, atendido. Estoy contento. Estoy en paz. Puedo dormir tranquilo, antes no pasaba  bien.

¿Cómo fue la internación en Argentina?


-Primero quiero decir que estoy para los que necesiten ayuda, porque la droga te atrapa, puedo asegurar que solo no salís. Vos probás droga y las primeras veces es fantástica, lo más lindo, pero  cuando quisiste acordar te metiste en la oscuridad y te quedaste solo. Eso que en principio fue fantástico se transforma en oscuridad, te lleva a lo peor.


La internación no es un drama, no hay que tener miedo, nadie te enchaleca o vas a estar sin hacer nada. Estuve en una casa quinta con pileta, con un gran parque y lo fundamental  gente humanamente hermosa, normal, que te deja hacer cosas normales. Nada de otro mundo. No hay cucos en una internación, hay momentos recreativos o para usar el celular para ver la familia, para ir al supermercado, para hacer fisioterapia, para ir al shopping. Obviamente tiempo al tiempo, lo importante es que no tener miedo. Yo estoy abierto a que me escriban en privado, a que me pidan información, ayuda. Estar aquí cuesta la mitad que en  un Centro de Uruguay.


Donde estuve internado y voy no es un Centro de Adicciones sino una Comunidad terapéutica, así se llama, donde estás tranquilo, en paz. Es una comunidad que está abierta a todos, trabajando cada caso en forma individual, no es que nos pongan a todos en la misma bolsa. La atención es personalizada porque la problemática de cada uno es diferente. Hay mucha empatía en la Comunidad, se trabaja  sobre los valores, el aquí y ahora, no pensar en futuro. Estoy muy agradecido a la Comunidad y  sigo vinculado a la misma.