01 de Junio del 2022
Danilo Antón
El fin del imperio
Se termina el imperio estadounidense
El derrumbe de la confianza en la moneda amenaza seriamente la viabilidad del sistema económico estadounidense
Foto: Ilustración

Los EEUU parecen estar cavando su propia tumba.

La excesiva emisión de dólares y el monstruoso crecimiento del déficit es la principal amenaza al poder económico de los EEUU.

El derrumbe de la confianza en la moneda amenaza seriamente la viabilidad del sistema económico estadounidense.

El fin del imperio

Considerando la intensidad de los desarrollos tanto económicos, como políticos y militares que se están dando en las sociedades contemporáneas a mediados de 2022 parece importante formularse una pregunta.

¿Se terminará el predominio de los EEUU a nivel mundial?

Yo creo que la respuesta es sí. Sin ninguna duda. Sus principales apoyos, son la fuerza militar y la economía del dólar. En la década del 2020 ambos sustentos están demostrando su vulnerabilidad ante las nuevas tendencias internacionales. A pesar de los 800,000 millones de dólares en presupuesto y 800 bases distribuidas en el mundo los EEUU no han podido resolver las tres últimas intervenciones militares, en Vietnam, Iraq y Afganistán. A nivel económico los EEUU parecen estar cavando su propia tumba. La emisión descontrolada de moneda está erosionando los límites de la confianza internacional. Este último ataque contra Rusia e indirectamente contra el rublo como medio de pago del gas y del petróleo ruso está permitiendo que los intercambios cada vez más se produzcan utillizando otras monedas alternativas, específicamente el rublo ruso.

El dólar pierde valor como medio de pago. A ello hay que agregar que los EEUU tienen un déficit confirmado de 28 billones de dólares (trillones en la terminología inglesa).

Hay que  considerar que los EEUU y el mundo en general están viviendo una evolución de la geopolítica internacional que tiende a debilitar y en el mediano plazo derrumbar el poderío  militar y económico del imperio estadounidense.

En primer lugar,  una situación unipolar como la que se estuve viviendo en los últimos 30 años no es sostenible.

Hasta el año 1990 se consideraba que había relaciones de poder bipolares, con los EEUU y sus aliados europeos, por una parte, y la Unión Soviética y los países del Pacto de Varsovia y sus aliados por otro.

Al comenzar la década de 2020 se nota el surgimiento de nuevas relaciones de poder, al aparecer un conjunto de países que están enfrentándose al poder principal estadounidense, en primer lugar China, nación que se basa en su enorme población y gran poder económico en segundo lugar Rusia que está renaciendo de las cenizas de la Unión Soviética y en tercer lugar un conjunto de estados y gobiernos enfrentados y/o sancionados por los EEUU por diversas razones, sobre todo económicas y políticas. En ese contexto a principios de 2022 se produjo un estallido militar que se venía gestando desde 2014 en Europa Oriental. El conflicto que se desencadenó a partir de la intervención rusa en Ucrania y cuyo desenlace no está definido involucra a la Unión Europea, la OTAN y los Estados Unidos  por un lado, y por otro a la Federación Rusa, Bielorrusia y los aliados centroasiáticos de Rusia.

El elemento que aparentemente desencadenó este enfrentamiento es la continuada expansión de la OTAN y de la Unión Europea acercándose en forma amenazadora a las fronteras de Rusia. En ese proceso las potencias occidentales, sobre todo los EEUU, han promovido una alianza, que ahora aparece claramente como anti-rusa a varios países del antiguo Pacto de Varsovia como Polonia, Rumania, Bulgaria, los países checoeslovacos  y varias repúblicas de la misma Unión Soviética.

El motivo del principal desencuentro es el control de una región de alto valor estratégico, la República de Ucrania. No hay que olvidar que Ucrania era el segundo baluarte más importante de la Unión Soviética después de Rusia, y que posee un parentesco identitario con Rusia, que se remonta a varios siglos. El gobierno ruso consideró que el desplazamiento de Ucrania al bloque occidental, incluyendo su incorporación a la Unión Europea y a la OTAN, era inaceptable. Y el conflicto estalló. La virulencia de las reacciones estadounidenses y europeas en general contra esta acción de Rusia, solo fue superada durante las guerras mundiales.

Como es posible que eso suceda? ¿Porqué Rusia?  Que antecedentes hay que lleva a que las sociedades europeas y angloparlantes desarrollen un antirrusismo patológico. Tal vez es el recuerdo de los gobiernos soviéticos y por extensión rusos que ostentaban una ideología que era considerada muy peligrosa para las elites locales? Seguramente eso influyó. Acaso tuvo que ver el antagonismo histórico de Europa Occidental con los pueblos, que llamaban despectivamente bárbaros provenientes del corazón territorial de Eurasia.  Probablemente también influyeron razones culturales, como la oposición de las respectivas iglesias, católica y ortodoxa, las diferencias idiomáticas y de alfabetos. Seguramente todo eso influyó. Pero hay algo más que tal vez también explicaría como países como la R.P. China y otros parecerían  plegarse tácitamente a la versión rusa de los acontecimientos.

Frente a esta situación, nos preguntamos

¿Cual es la lógica que impera en las relaciones de poder internacionales? Tal vez se deba a un comportamiento básico de las sociedades que lleva al desarrollo inevitable de contradicciones y bipolaridades tanto a nivel político como económico como las que se observan en la actualidad. Todo parece indicar que estamos presenciando el fin de un imperio y el desarrollo de una nueva polaridad.

La realidad es dinámica, nunca es estática y  cuando parece que se logra un equilibrio, hay fuerzas internas que parecen buscar una forma particular de desequilibrio.

En geopolítica contemporánea la dialéctica se puede referir a la tendencia de los regímenes políticos a agruparse en dos polos contradictorios. se habla de regímenes opuestos, por ejemplo de derecha o de izquierda, de gobiernos progresistas o conservadores.

Pero los hechos muestran que los gobiernos se agrupan al margen de esos epítetos, sino más bien por intereses económicos o simplemente políticos circunstanciales.

Así vemos gobiernos y regímenes tan diferentes como ¨Rüsia, China, Irán, Cuba y Venezuela coaligados frente al otro polo, que ha sido dominante durante los últimos 70 u 80 años. Este poder dominante está liderado indiscutiblemente por EEUU con la alianza de los países de Europa occidental, Australia, Canadá, y un conjunto de gobiernos de países con menor influencia geopolítica pero que dependen económicamente de las potencias más poderosas de ese eje,

No sabemos cual será el desenlace de esta situación inestable y crítica. Una posibilidad un incremento de la actividad militar incluyendo una internacionalización de la guerra, que puede incluir la posible utilización  de armas nucleares tácticas.  La otra posibilidad es que se llegue a un acuerdo o una  tregua. En ese caso el conflicto seguiría pero asumiendo caacterísticas menos agresivas o violentas.

El futuro lo dirá.