El pasado 27 de enero se celebró nuevamente en Jerusalem el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto judío. El gobierno de Israel invitó a varias personalidades de partidos de extrema derecha ultraconservadora vinculados al fascismo y al nazismo.
En el año 2005, por una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, comenzó a conmemorarse oficialmente la liberación de los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. El objetivo era recordar a las víctimas de manera universal, tanto a los millones de judíos asesinados como a los millones de otras personas perseguidas por los nazis, según se aclara en la página web de la Enciclopedia del Holocausto. Y es que los campos eran lugares de exterminio múltiple donde se asesinaron también a miles de gitanos y otras nacionalidades y etnias consideradas indeseables por la ideología nazi-fascista, así como a opositores políticos sobre todo socialistas y comunistas.
Sin embargo, actualmente la fecha se identifica casi exclusivamente con el holocausto (Shoá) judío y desde hace ya unos años, el gobierno de Israel ha convertido a la ciudad de Jerusalem, lugar sagrado de tres religiones: hebrea, cristiana e islámica, en el centro principal de conmemoración de esta fecha. A lo largo de estos años se ha invitado para tales eventos a personalidades y gobernantes europeos como el presidente de Francia Emmanuel Macron y el ruso Bladimir Putin. Sin embargo, este año fueron invitadas personalidades impensadas para gran parte de la comunidad judía, reforzando la idea que muchos tienen acerca de Israel como un estado sionista, cuyos intereses están muy alejados de las raíces y los valores que sostienen la gran mayoría de judíos de la diáspora y muchos académicos como Efraim Davidi. Este profesor de la universidad de Tel Aviv afirmó a la cadena de televisión France24 que uno de los objetivos fundamentales de esta fecha es la igualdad y el antirracismo, pero el gobierno de Israel la” instrumentaliza” para justificar el genocidio en Gaza, sosteniendo que el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023 son manifestaciones antisemitas, cuando en realidad, afirma Davidi, esos hechos se debieron a la ocupación de territorio palestino realizada por Israel desde 1967 en adelante.
Entre los invitados de este año se encontraban Jordan Bardella, líder del partido francés Agrupación Nacional (RN), y Marion Maréchal, nieta de Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional y conocido negacionista del Holocausto, quien en una entrevista llegó a calificar a los campos de exterminio nazis como un “detalle de la historia”.
También participaron Geert Wilders (Países Bajos), líder del Partido por la Libertad, referente de la ultraderecha euroescéptica y antiinmigración, y Jimmie Åkesson (Suecia), dirigente de los Demócratas Suecos, un partido nacionalista de derecha con fuertes posiciones anti inmigratorias y anti islámicas.
Todos estos partidos, tuvieron y aún conservan un ala neonazi. Sin embargo, los discursos condenaron el antisemitismo. En un editorial de Euronews sobre los invitados a esta conmemoración, se afirma que allí se terminó de modelar la nueva narrativa política de la derecha europea, que intenta sacar el foco sobre las ideas centrales que dieron origen a estos partidos.
Fue un conclave de políticos de extrema derecha más que una conmemoración por el Holocausto.
En general los discursos atacaron al islam y a la izquierda europea. Entre ellos el de Hermann Tertsch, del partido ultraconservador español Vox, dijo que Europa estaba sufriendo una “invasión islámica”. Por su parte, el líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson, declaró que el antisemitismo en su país estaba creciendo, alimentado por “amplios grupos religiosos y culturales que han elegido inmigrar a nuestro país”. Según el Financial Times, otros oradores presentaron argumentos similares, y Kurz agregó que, si bien Europa tenía una historia de antisemitismo, en los últimos años se había importado a Europa una nueva ola “principalmente” de “antisemitas islamistas radicales” aliados a algunos “izquierdistas locos”. En la misma línea, Benjamín Netanyahu declaró que existe una “alianza sistemática entre la izquierda ultra progresista y el islam radical”.
En ninguno de estos discursos se mencionó de forma específica la liberación de Auschwitz, y mucho menos, que el campo fue liberado en 1945 por el Ejército Rojo de la entonces Unión Soviética.
La presencia de representantes de partidos históricamente antisemitas provocó que numerosos referentes del judaísmo internacional decidieran no asistir. En declaraciones al Financial Times, Michael Brenner, profesor de historia y cultura judía en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, afirmó que el encuentro “se parece más a una parodia que a una conferencia sobre antisemitismo” y añadió: “No hay ni un solo académico o autoridad respetada en estudios sobre antisemitismo”.
Entre quienes rechazaron la invitación se encuentra el Gran Rabino Pinchas Goldschmidt, presidente de la Conferencia de Rabinos Europeos, quien explicó a Euronews que decidió no asistir tras escuchar la reacción de “todas las principales organizaciones judías europeas y nacionales”. Según The Jewish Chronicle, también se ausentó el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, quien atribuyó su decisión a la presencia de representantes de extrema derecha.
Algunos medios de prensa europeo, como Euronews, califican el evento como un conclave de políticos de extrema derecha más que una conmemoración por el Holocausto. Los principios que dieron origen a esta fecha parecen muy alejados de lo ocurrido en Jerusalén.
En medio de este evento y del cese al fuego, se produjo hace dos días un nuevo bombardeo israelí que dejó más de cien muertos en la franja de Gaza y la expulsión de Médicos sin Frontera por negarse a entregar los nombres de los más de 1300 trabajadores de la organización que se encuentran trabajando en el territorio, en el contexto de uno de los inviernos más crudos que está soportando la población gazatí en los campos de refugiados.


