Sara Martínez, hermana de Moisés, cuestiona la condena de 12 años por parricidio y denuncia fallas estructurales del sistema judicial ante casos de abuso intrafamiliar.
El caso de Moisés Martínez sigue generando conmoción y debate. Condenado a 12 años de prisión por matar a su padre —a quien denunciaba como abusador—, su familia insiste en que no se trata de un hecho aislado, sino del desenlace de una historia de violencia prolongada y desprotección estatal.
Tras conocerse el fallo, Sara Martínez, su hermana, brindó una entrevista en el programa Éramos tan progres de Caras y Caretas, donde fue contundente: “Nos fallaron otra vez”. Su testimonio reconstruye una infancia atravesada por abusos, torturas y silencios, pero también apunta directamente al rol del sistema judicial. Según relató, pese a haber existido denuncias, no hubo una respuesta eficaz del Estado ni garantías reales de protección para las víctimas.
“Hoy vengo a una Unidad de Víctimas no por lo que hizo mi padre, sino porque ante la Justicia Moisés aparece como el victimario”, expresó, marcando la paradoja que atraviesa el caso: quienes denunciaron y sobrevivieron a la violencia hoy quedan relegados frente a la figura penal del parricidio.
En ese sentido, cuestionó el abordaje institucional de los abusos sexuales. “Es mentira que la cárcel repara. Si no hay tratamiento ni seguimiento, es simplemente una pausa para el delito”, sostuvo, al tiempo que advirtió que el sistema no protege a quienes se animan a denunciar.
El impacto de la condena también golpea a la familia actual de Moisés. Padre de tres hijos, su ausencia deja una marca profunda. Uno de ellos, de apenas cuatro años, “gritaba que quería otro abrazo de su papá” al despedirse en la cárcel, relató Sara, evidenciando el costo humano de la decisión judicial.
La entrevista también dejó planteado un debate de fondo: la necesidad de incorporar perspectiva de género y de trauma en el sistema judicial, así como discutir la imprescriptibilidad de los delitos de abuso sexual contra menores. “No puede ser que si no hay un papel, no te crean. Hablamos cuando podemos, no cuando el sistema quiere”, afirmó.
La familia ya trabaja en la apelación del fallo, que podría presentarse en los próximos días, mientras impulsa acciones para visibilizar el caso y acompañar económicamente a los hijos de Moisés.
“Esta lucha tiene que marcar un precedente”, dijo Sara. Y en esa frase se resume no sólo el reclamo de una familia, sino una discusión más amplia sobre justicia, reparación y el lugar que ocupa —o no— la voz de las víctimas.


