Organismos humanitarios alertan sobre el devastador impacto del conflicto en la población infantil y advierten que las cifras podrían aumentar a medida que se intensifican los ataques y el desplazamiento forzado.
La guerra desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciados el pasado 28 de febrero, ha dejado un saldo alarmante entre la población infantil. Según datos difundidos por UNICEF, más de 1.100 niños han muerto o resultado heridos desde el comienzo del conflicto. La organización estima que al menos 200 menores habrían fallecido en Irán, mientras que otros 91 murieron en Líbano y 4 en Israel.
El organismo internacional advirtió además que el número de víctimas podría aumentar a medida que la violencia se intensifica en la región. Los bombardeos y las operaciones militares han provocado el desplazamiento forzoso de cerca de 800.000 personas y han dejado a más de 14 millones en una situación de extrema vulnerabilidad. El director regional de UNICEF para Oriente Próximo y Norte de África, Edouard Beigbeder, calificó como “profundamente preocupante” el impacto que la escalada de hostilidades está teniendo sobre niños y niñas.
Diversas organizaciones humanitarias han advertido sobre la gravedad de la crisis.


