¨Se necesitaba acrobacia emocional y también de la otra. Se necesitaba la magia de un encantador de serpientes para operar en el inconsciente del espectador. Es muy difícil explicar con palabras un proceso tan intenso y vital.¨ Maria Dodera para el Portal APU.uy
Roberto Saban En la cartelera montevideana llegó a haber la semana pasada 3 obras de Sergio Blanco. Cuál es para ti la significación de este joven dramaturgo en la historia del teatro contemporáneo uruguayo y su dimensión internacional.
Maria Dodera: Sergio Blanco es un erudito, unos de los grandes dramaturgos de habla Hispana. Siento profunda emoción de que de alguna forma sea nuestro. Sin lugar a dudas el hecho de que haya tres obras en Montevideo de su pluma… ¿algo quiere decir, verdad? Sin lugar a dudas su voz es necesaria. Su voz también es la nuestra. Su voz nos implica.
RS: ¿Slaughter es su primera obra estrenada? Tiene 22 años de escrita. ¿Por qué la elegiste, que actualidad tiene?
MD: Es una obra que siempre me gustó. Me apasiona su exuberancia textual.
Me parece formalmente muy bella: Los bucles, las repeticiones y las sutiles diferencias en esas repeticiones.
Me apasiona su pulso, su musicalidad, como también la materialidad que exige a la interpretación. Es una pieza que te da todo, pero todo te lo exige.
Exige tu sangre, tu transpiración, tus viseras, y también tu calma. Fue dirigida tal como si fuese una pieza de gimnasia olímpica en el campo de las emociones.
Se necesitaba acrobacia emocional y también de la otra. Se necesitaba la magia de un encantador de serpientes para operar en el inconsciente del espectador. Es muy difícil explicar con palabras un proceso tan intenso y vital.
RS: La obra es vertiginosa, la violencia y la crueldad se dan casi sin respiro. ¿Cómo manejaste los tiempos en la puesta, que es ¨dirigir en lo concreto¨?
MS: Trabajé toda la obra desde el día uno operando con diferentes tensores de la escena: la matriz lingüística (texto dramático), la materialidad por debajo del iceberg (lo que no se muestra, lo que se asoma a través de los intersticios del cuerpo del interprete) y sobre todo la “levedad” que debía existir por encima del iceberg (lo que mostramos).
Estos tensores eran reglas que tal gimnastas, los actores; debían respetar.
Con ese encuadre íbamos cabalgado estados, los estados emocionales, los estados físicos que provocaba la pieza. Cada ensayo culminaba con un borrador. Yo les llamo “Borradores para la repetición”, con el cual se arrancaba el ensayo siguiente.
Eran varias las consignas que debíamos transitar, y en los primeros ensayos nos sentíamos algo torpes en los ejercicios gimnásticos, hasta que poco a poco nuestra tonicidad muscular alcanzó vuelo.
Dirigir es saber que se busca de una pieza, que queremos traducir de ella y que queremos traicionar. Dirigir es estar en un proceso alquímico con los intérpretes y diseñadores, cada cual en su rol, con la mirada en el todo.
Dirigir también es un pacto. Un pacto de fe. Dirigir teatro es una las tares más bellas que eligió la vida para mí.
RS: La iluminación y sobre todo la música son protagonistas en la obra. Un pescado podrido de utilería en la mesa supondría un olor nauseabundo también. Contanos como armaste ese clima y otra cosa, los 3 actores tienen el jean como armado del vestuario. ¿Porqué?
MD: Si. El texto espectacular terminó de dar textura al entramado escénico.
La luz devela, revela y se cuela en la trama, quedando muchas veces en la frontera (mostrando y no). La luz en esta puesta es un lenguaje fronterizo. Tanto es así, que dimensiona lo vincular y los diferentes niveles de comunicación. La luz completa la estética de la interpretación. Y ahí es donde me interesa un rol técnico cuanado trasciende lo espectacular y completa la estética actoral. La luz en este espectáculo colabora con la verosimilitud de lo vincular y tal si fuese una cámara en mano expone lo que se quiere dar foco de la historia.
La música es otro personaje más. Fue concebida así, su creador es el actor Franco Rilla (el soldado) y el proceso lo realizó junto al proceso de construcción de su personaje, lo construyó en la escena y para la escena. Con la música también buscamos esconder y exponer momentos de la historia. Hay momentos que trabajamos a nivel sinfónico frases musicales y palabras donde en forma extraordinaria se completaban; y muchas veces se abrazaban cuando estas últimas, quedaban totalmente tapadas por la melodía. Vibraban en la misma sintonía.
Para el vestuario nos gustó mantener un diseño sin llegar al hiperrealismo de los índices que definen la caracterización del personaje. Tratamos de que el minimalismo llegue al máximo hasta diluirse, y solo la esencia de la actuación complete la caracterización de cada personaje. Diferentes texturas de grises, negro y azules (diferentes telas jeans) escapando de lo real. Dando foco al desvanecimiento de la caracterización para que se presentara la esencia misma.
RS: Actores que dejan sus cuerpos heridos y sus almas destruidas en escena. Todos los males de la humanidad están presentes ¿Qué los salva, hay rescate por algún lado? Quieren escapar y no pueden, esa ventana es muro que los encierra y ahoga, pero a la vez lo que los vincula con el exterior. Un televisor prendido que se ven y no se ven horrores. ¿Que impronta le pusiste a esa escenografía?.
MD: El amor. Lo único que nos salva es el amor. Sobre eso trabajamos.
Trabajamos esencialmente dos estados bases “la fisura y shock” que se asocia a la muerte. Que se asocia a los efectos de esa guerra, que pueden ser todas las guerras. Y también las mías y las tuyas; y no solo la que se cuenta.
Y trabajamos el estado “del entre”: del “entre” de los personajes, del “entre” de lo que se dice, del “entre” de lo que se muestra; y ese entre es el amor. El amor que les permite de alguna forma seguir un poco más, en este mundo que nos cosifica y nos convierte en bestias.
El amor como arma a la despersonalización y a repetir formulas de constructos que se repiten y repiten en la historia. La fisura, el shock y el amor en un campo de batalla, en el escenario de Slaughter.
Pulsión de vida y muerte en ese escenario llevado a cabo por la materia asquerosamente humana que nos constituye, humanidad penosamente frágil y contradictoria.
Y cuando estábamos desahuciados echábamos mano a la belleza. Si. A la belleza del horror.
RS: Hay muchos misterios que quedan sin revelar, pero que piensas que hay detrás de la incógnita de los personajes sin nombre.
MD: Me encanta que haya misterios sin revelar. Me encanta que sea el espectador que los revele. Me encanta no dar formulas hechas.
Me encanta no amueblar la imaginación del espectador. Es otro jugador y lo necesitamos.
RS: El texto denuncia la guerra y el trauma posbélico, el tráfico de armas, el acoso laboral, el autoritarismo militar, la locura, el encierro, el suicidio, la premonición de las Torres Gemelas, el crimen, la humillación, la violencia sexual, el consumismo, el contagio, la tortura, y la matanza indiscriminada que da título a la obra, ¿Cómo trabajaste con los actores la densidad de todos estos temas?
MD: Jamás haría un texto que denunciara , Slaughter muestra, expone y anuncia:” la guerra y el trauma posbélico, el tráfico de armas, el acoso laboral, el autoritarismo militar, la locura, el encierro, el suicidio, la premonición de las Torres Gemelas, el crimen, la humillación, la violencia sexual, el consumismo, el contagio, la tortura, y la matanza” Slaughter muestra, expone, anuncia: todo eso y más, y es el espectador que toma la ficha y apuesta.
O se la lleva y la piensa, se piensa, nos pensamos y quizás con suerte algo hagamos con todo esto. Esa es mi acto de fe.
Con los actores trabajamos el texto sin juicios de valor, sin prejuicios, reconociendo que cargamos con toda nuestra Humanidad.
RS: Quienes fueron los que te acompañaron en esta propuesta y hasta cuándo se puede ver en Teatro Stella de Italia.
MD: Leonor Chavarría – LEA/ Sebastián Silvera Perdomo- ÉL/ Franco Rilla _ EL SOLDADO.
Florencia Rivas- diseño vestuario/Mariela Villasante_realización vestuario/Nicolás Amorín_diseño de luces/ Mateo Ponte y Sebastián Silvera Perdomo_ diseño escenografía/Franco Rilla_Composición original de Banda sonora/Lucía Martinez – diseño de audiovisuales/Laura Lublinerman – asistente de dirección/Alejandro Persichetti_diseño gráfico/Valeria Piana_ comunicación y difusión/Florencia Rivas_ community manager delTeatro La Gaviota
La obra se puede ver todos los domingos de octubre a las 20 hs. en el Teatro de la Gaviota Mercedes y Tristán Narvaja.


