20 de Abril del 2021
Alvaro Pan Cruz
América Latina
El progresismo estancado
América Latina
Javier Calvelo - ©Javier Calvelo/ adhocFOTOS

El resultado electoral en Ecuador, luego de la segunda vuelta electoral, dio como ganador al banquero Guillermo Lasso. Los mercados reaccionaron con beneplácito.  
 

En Perú los 25 millones de habilitados tuvieron una primera y polarizada vuelta electoral con 18 candidatos. Esa atomización dejó una integración del Congreso con 11 bancas, lo que augura una dificultad real a la hora de gobernar. La politóloga Milagros Campos advertía, al día siguiente de la primera vuelta electoral peruana que, el principal problema de ese fraccionamiento radica en la posibilidad o no de encontrar acuerdos. Conspira con ello la cantidad de bancadas y la falta de cohesión entre las mismas.
“Va a ser muy importante que al interior de las bancadas se reúnan para alinear posiciones y criterios, para así llegar con una posición. El ejercicio de negociación va a ser necesario para llegar a consensos”, advertía Campos.
En Ecuador, si bien la polarización no es tal, el futuro del llamado “correísmo”, en alusión a la línea política impulsada por el ex presidente Rafael Correa, es incierto. Si bien la mayoría de los analistas afirman que esa fuerza política llegó para quedarse, también advierten que alcanzó un máximo de aceptación que será difícil de sobrepasar.
Las insoslayables diferencias dentro del movimiento indígena causaron la primera derrota del correísmo ya que el candidato Yaku Pérez del movimiento Pachakutik, que no pasó a la segunda vuelta electoral por escasísimo margen, llamó a sus simpatizantes a votar anulado. La razón es que considera que no pasó al balotage por un fraude electoral. Y en los hechos fue el gran ganador de esa segunda instancia electoral, ya que su postura fue respaldada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que se expresó a favor de “impulsar el voto nulo ideológico por la unidad organizativa en rechazo al divisionismo y la demagogia coyuntural en elecciones”.
Las consecuencias quedaron evidenciadas en los resultados. Más de 1,7 millones de los votos, lo que equivale a 16,33 por ciento del total, fue anulados. La mayoría de esos votos anulados se contabilizaron en 13 provincias, las mismas donde Yaku Pérez obtuviera la mayoría de los votos en la primera vuelta electoral.
En resumen: fueron los votos anulados los que le dieron la victoria a Guillermo Lasso. Apenas conocida la victoria del representante del sistema financiero el riesgo país mejoró 38% y los bonos subieron más de un 20%. El respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) quedó asegurado. Explícito fue, por ejemplo, el respaldo de la directora general del FMI, Kristalina Gueorgieva que felicitó al candidato electo, le deseó éxitos y se comprometió a “asistir a Ecuador a pilotear la pandemia, fortalecer la economía y construir un mejor futuro para todo su pueblo”.  

UN GRITO INAUDIBLE
En tanto y en solitario, el presidente argentino Alberto Fernández, hizo un llamado que no registró ningún eco en la región. El mismo día de las elecciones en Ecuador y en Perú, el mandatario kirchnerista alertó “con preocupación”  que se pretende reiniciar “la persecución” al exmandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva “utilizando las mismas malas prácticas que ya antes fueron usadas”.
En ese sentido advirtió acerca de la existencia de presiones mediáticas y políticas que podrían provocar nuevamente un retroceso institucional para Brasil “y un daño incalculable para quienes reivindicamos el Estado de Derecho como base de sustento de la democracia”.
Es una denuncia, pero también una constatación. El gobierno de Fernández quedó casi aislado como bastión progresista en América Latina, sin avizorarse un posible aliado en los años que le restan de mandato.