27 de Octubre del 2022
Roberto Saban
Teatro del Umbral presenta el Primer Premio de Dramaturgia del MEC
¨ANA DESPUÉS¨ de Sandra Massera. La real y el espíritu de Ana Frank.
ANA DESPUÉS
ANA DESPUÉS
Foto de Lucía Rehermann

Un encuentro a través del tiempo de los espíritus de Ana Frank y Miep Gies, la secretaria que ayudó a la familia Frank a refugiarse en una habitación en Amsterdam tratando de eludir la deportación nazi. Auditorio Nelly Gotiño hasa el 30 de octubre.

Roberto Saban: ANA DESPUÉS forma parte de una trilogía inédita y fue parte de un proyecto de ópera que te encargó el fallecido músico León Biriotti. ¿Podes contarnos en detalle todo este proceso?

Sandra Massera: Desde los comienzos de Teatro del Umbral nos hicimos muy amigos con León Biriotti, ya que en el 2000 le pedí permiso para incluir un fragmento de una pieza musical suya en el espectáculo Minotauros, de Carlos Rehermann. Años después él me propuso escribir el libreto para una ópera que luego compuso: Rashomon. Se estrenó en el SODRE en 2015 con mi dirección escénica.

Luego escribí para él los libretos de otras tres óperas: Ana Frank, Lilith y Kafka. León, que había nacido en 1929, el mismo año del nacimiento de Ana Frank, falleció en 2020 sin poder llegar a concretar su sueño de ver estrenada dicha ópera en Uruguay.

A partir de ese libreto y de años de investigaciones y diversas lecturas escribí una trilogía de obras para teatro: la Trilogía Ana Frank.

La primera de ellas, Preludio de Ana, se estrenó en el Teatro Solís en 2017. La segunda de la Trilogía es la que se ha estrenado hace unos días en el Auditorio Nelly Goitiño del SODRE: Ana después. La tercera ya está escrita y permanece aún inédita.

RS: La propuesta escénica es una ¨cinta del tiempo cuyos extremos se tocan¨ y donde hay recursos de réplica de escenas sobre un encuentro ficticio entre Ana Frank y la secretaria de su padre, Miep Gies. Nos gustaría que ampliaras estos conceptos.

SM: Quise presentar a Ana y a algunas personas significativas en su vida pero sin llevar a escena una réplica del Diario sino realizar un enfoque original.

Se me ocurrió que los espíritus de Ana y de su protectora y amiga Miep Gies se encontraran en el territorio misterioso de los espíritus, más allá del mundo real. Me inspiró la idea de que ambas tendrían edades muy diferentes ya que Ana murió con quince años y Miep con cien.

Imaginar qué se dirían, qué pensarían al encontrarse y qué sentimientos las atravesarían si pudieran verse de nuevo a sí mismas tal como eran en los años de la guerra me resultó un interesante ejercicio de dramaturgia. De hecho lo fue, ya que ambos personajes están encarnados cada uno por dos actrices.

Los espíritus pueden evocar escenas de sus vidas y saben lo que ocurrió. Ana y Miep vivas están en el mundo, son evocadas una y otra vez y no saben lo que les espera. Tal como ocurre cuando los recuerdos nos vienen a la mente de forma recurrente y luego se desvanecen o se deforman, los espíritus evocan esas vivencias que a veces se superponen, se repiten o reinician.

Un trabajo actoral desafiante que ya estuvo esbozado en mi anterior obra Hotel blanco pero que aquí adquiere un sentido nuevo, más presente y estructurador del espectáculo. El tiempo se vuelve cíclico y no lineal, la muerte acompaña en cierto modo a la vida y la enmarca.

El marco externo de la obra es ese espacio brumoso, enigmático e inasible donde deambulan los espíritus, como una especie de Hades en el que Odiseo llega a las misteriosas orillas del otro lado del mundo. Ése es el aquí y ahora de la obra. Todo lo demás son evocaciones de hechos que ya ocurrieron, pero que pueden tener la cualidad de una presencia perpetua, amable, bella y a veces ominosa.

RS: Hay voces grabadas, mucho cambio de vestuario y telas translúcidas donde entran y salen actores, así como proyecciones. Podrías explicarnos de que fuentes han abrevado y porque el uso de esos recursos.

SM: La historia es específica de Ana y su familia. El destino de miles de personas en la guerra. De hecho quisimos incorporar al joven Petr Ginz como personaje, un joven que también escribió un diario, hoy editado como Diario de Praga.

Al contrario que la escenografía tan abstracta, el vestuario es muy concreto y lo más exacto históricamente.

Con las capas de telas traslúcidas quisimos dar sensación de inmaterialidad al espacio misterioso y enigmático del mundo de los muertos.

Lo mismo ocurre con las proyecciones y los efectos de color, símbolo cada uno de diferentes momentos evocados pero sin llegar a ser demasiado literales y concretos. Quisimos lograr cierta abstracción evocadora, amplia, sugestiva y abierta.

Las telas traslúcidas nos muestran un mundo neblinoso, sin límites rígidos, tal como se menciona en el texto: una llanura infinita envuelta en la bruma. Es un espacio que por otra parte debe estar vacío ya que luego que termina la escenificación de un determinado recuerdo, todo debe volver a quedar como antes.

Por lo tanto no puede haber muebles. Los personajes pueden traer objetos necesarios para su escena cuando son evocados, pero al salir no pueden dejar nada, ya que nada, ni una miga de pan, puede quedar en el territorio de los muertos.

Deben llegar como de la nada, vivir su momento y disolverse luego como si nunca hubieran estado.

Las voces grabadas obedecen a escenas evocadoras de personajes que Ana no vió directamente pero que percibe en el mundo: su amiga Hanneli del otro lado de la alambrada del campo de prisioneros, las voces de los jueces y acusados de los Juicios de Núremberg. Esto último amplía el relato más allá de la historia.

En cuanto al vestuario, al contrario que la propuesta abstracta de la escenografía, le dimos una apariencia lo más concreta que pudimos, ya que tiene que referir a la ropa que se vestía en los años 40 para traer el recuerdo de las escenas de la manera más real posible.

Hay muchos cambios de vestuario porque las escenas se suceden con cierto ritmo que tiene que mostrar el transcurso del tiempo y diferentes circunstancias por las que van atravesando los personajes evocados. Si bien los recuerdos pueden repetirse y superponerse, construimos las escenas respetando lo más posible el orden cronológico en que sucedieron los hechos recordados.

RS: Contanos del elenco y del equipo técnico. Mención aparte es el clima que generan con la canción de Lili Marlene y el piano al abrir el telón.

SM: El elenco lo componen: Lucía Calisto, Norma Berriolo, Andrea Macarena Hernández, Mariana Piven, Alain Blanco, Richard Torres. Diseño Álvaro Domínguez. En canto Alicia Costa y en piano Gabriela Aguiar Ferrer.

La canción Lyli Marleen es símbolo de paz y entendimiento entre los distintos frentes durante la guerra y está cantada por la cantante que iba a representar a la madre de Ana Frank en la Ópera.

Un homenaje más y nuestro recuerdo para León Biriotti. 

Sandra Massera

www.sandramassera.com

Teatro del Umbral

www.teatrodelumbral.com

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