24 de Julio del 2026
Nancy Banchero
María Elisa Coitiño de la Cámara de la Vestimenta
Al uruguayo le gusta la ropa, pero no defiende las marcas locales
María Elisa Coitiño (Foto semanario La Mañana)
María Elisa Coitiño (Foto semanario La Mañana)
Foto diario La Mañana

El crecimiento de las prendas importadas, los altos costos de producción y la falta de políticas de protección para la industria nacional preocupan al sector de la vestimenta, hacen que el sector de la vestimenta en Uruguay se encuentre pasado por un tiempo complejo. 

La industria de la vestimenta en Uruguay atraviesa tiempos complejos, mientras el mercado se abastece cada vez más de prendas importadas, los fabricantes nacionales enfrentan “dificultades para competir por precio y sostener la producción”.

María Elisa Coitiño, integrante de la Cámara Uruguaya de la Vestimenta, en diálogo con el Portal APU.Uy sostuvo que “la ropa en Uruguay suele tener un precio más elevado que en otros países, porque la mayoría de las prendas comercializadas son importadas y llegan con costos significativamente superiores”. No obstante, “hay un gran consumo.

En Uruguay se invierte mucho en ropa, "no solamente los jóvenes, sino todas las generaciones", afirmó. La empresaria entiende que durante la última década las importaciones fueron ganando terreno sin que existieran “medidas para proteger a la producción nacional”.

Como consecuencia, aseguró: “se han perdido numerosos puestos de trabajo en la industria textil”. Según indicó al Portal APU.Uy, la población se acostumbró a consumir prendas importadas, muchas de ellas pertenecientes al segmento de la denominada "moda rápida", comercializadas por grandes cadenas que traen prácticamente toda su mercadería desde el exterior.

Para la representante empresarial, el principal problema en Uruguay es que “no hubo ni hay un plan de contingencia para respaldar a la industria nacional de la vestimenta. Es un sector que genera mucha mano de obra, principalmente femenina, pero que no ha sido una prioridad".

Consideró importante, además, promover una mayor conciencia al momento de comprar. "Nos gustaría que, de cada diez prendas que adquiere una persona, al menos dos fueran de industria nacional. No podemos decidir por el consumidor, pero sí invitarlo a reflexionar sobre el impacto que tiene esa elección", expresó. La confección uruguaya se exportaba a mercados, tales como, “Brasil, Argentina, Chile, Estados Unidos y México”.

Sin embargo, “muchas marcas que comenzaron fabricando en Uruguay trasladaron posteriormente su producción a China. Personalmente trabajé para una marca uruguaya, que actualmente es muy grande y cara; esa marca después que se impuso en Uruguay empezó a comprar en China. Me pidió los moldes, se llevó la propiedad intelectual uruguaya a China. Eso es el propio uruguayo traicionando a su patria”.

No pasó por alto que los gobiernos de turno no realizan compra de uniformes en el mercado local. En ese marco, el Pit-Cnt en la reunión que mantuvo con el presidente Yamandú Orsi, el pasado 7, entre otros temas, planteó que existe “la necesidad de que productos del sector textil, sean comprados en el mercado interno, caso uniformes, zapatos, sábanas, toallas, entre otros, en vez de ser importados” de China.

El basurero chileno

Otro de los problemas del rubro es el impacto ambiental asociado al modelo de consumo de la sociedad. En algunos casos, “grandes volúmenes de ropa de Estados Unidos y Europa, de marcas internacionales, terminan acumulándose en gigantescos vertederos, como ocurre en el desierto de Atacama*, ubicado en Chile, y desde allí las prendas "ingresan al mercado argentino como de primera o segunda mano”.

El valor de la Cámara

Actualmente, la Cámara Uruguaya de la Vestimenta reúne a unas 30 empresas afiliadas, aunque existen muchas más que integran la cadena productiva. Desde la institución consideran fundamental visibilizar la realidad del sector para generar mayor conciencia sobre la importancia económica, laboral y social de la industria textil uruguaya.

40 años en el rubro

Al preguntarle sobre su emprendimiento, Coitiño indicó que la suya es “una empresa que tiene 40 años de trayectoria y produce ropa de campo, tapados, blusas, uniformes y otras prendas, reflejando la diversidad de un sector que aún busca mantenerse competitivo”.

 

*El vertedero de ropa en el desierto de Atacama es uno de los vertederos ilegales de ‘moda rápida’ más grandes del mundo, donde se desechan anualmente toneladas de ropa usada y otros residuos como neumáticos, partes de autos y otros desechos. Lo que no se vende en el mercado va a parar al desierto chileno (Fuente Wikipedia).

Tiradero de ropa en el Desierto de Atakama. Foto de Wikipedia